Bocados de Minniky [14] Pulpiño

Hace tiempo que no os traigo un bocado, el stress de la sociedad en que nos toca vivir, pero en fin que se le va a hacer. Para arreglarlo os traigo un bocado muy sencillo de elaborar. Para empezar el pulpo lo compré en Mercadona ya cocido, y la verdad que estaba bueno.
Le dí un poco de calor, corté el pulpo como véis en la foto, puse a cocer una patata y a presentarlo, con pimentón, buen aceite de oliva virgen y sal en escamas. También aproveché a comprar en la plaza un buen pan de Potes para acompañarlo

Como podéis observar y leer, algo muy fácil, y que te saca del apuro en un pis-pas.

Cevezas La Cierva, Cantabria, Artesanas y con Agua del Río Asón

Sin quererlo tuvimos la suerte de estar presentes en una pequeña presentación de esta nueva cerveza de Cantabria, La Cierva. Partiendo del agua procedente del río Asón,

Nacimiento del río Asón
bibliotecasespecializadasdezamora

para acabar realizándose en Ampuero. Cerveza artesanal sin aditivos, a la que no se la inyecta CO2 ni se la filtra, por lo que puede generar sedimentos.
Elaboran tres tipos de cervezas, que fueron las que bebimos, si bebimos unas cuantas de cada, porque uno va haciéndose mayor y ya no tenemos tan claro si bebemos o catamos.
Pequeños apuntes obtenidos del tríptico que nos dieron:
Tiempo de elaboración:
1 día: cocción y trasvase
7/10 días: tanque de fermentación con control de temperaturas
Embotellado:
7/10 días 2ª fermentación en botella en sala con control de frío.
15/20 días maduración en botella a 16º
etiquetado y distribución
Total.. el tiempo de elaboración oscila entre 32 y 43 días.

Tipos de cerveza:


1- Saison: Cerveza elaborada con 3 maltas y 2 lúpulos, además de semillas de cilantro:
Una rubia agradable, con generosa espuma, aunque no perdura mucho, con un toque de amargo realmente agradable, aunque para nosotros, el gas predominaba en exceso, pero es una rubia que se puede tomar unas cuantas veces.

2- Blond Ale: Cerveza elaborada con 2 maltas y 3 lúpulos: Color dorado, espuma más persistente que la anterior, agradable en nariz, marcado lúpulo, pero bien integrado, cítrica, sabrosa, una gran cerveza muy bien equilibrada

3- Juniper Abbey: Cerveza elaborada con 4 maltas y 3 lúpulos diferentes, además de bayas de Enebro. Caoba, muy bien cubierta, complejidad en nariz, torrefactos, algo de chocolate, caramelo. Recuerdos de la malta, cerveza muy persistente y agradable.

La verdad que hemos probado 3 grandes cervezas, que seguro en breve darán mucho de qué hablar. Hubo una pequeña lucha de cual gustó más, y para ser sincero yo me quedo con la Blond Ale, aunque la Juniper Abbey también me llamó bastante, de la Saison la volveré a probar, porque a pesar de gustarme ese gas me echó bastante para atrás, pero eso seguro fue una apreciación personal.

Si las encontráis por ahí probadlas y nos contáis qué os parecen.

Tinto Casal de Armán 2007: Pero qué bueno

Hace ya dos años y algo os hablamos del Tinto Casal de Armán Barrica 2007 (aquí) Pero hoy traemos la misma añada pero sin barrica, acero y poco más. La verdad que andaba buscando por la cava un tinto para acompañar un poco de secreto de cerdo ibérico de bellota que había comprado minniky en la plaza. Y me encontré con esta botella, no daba un duro por ella dado que es un vino elaborado para tomar en un plazo de no más allá de tres años, pero ya han pasado casi 7 y el vino está mucho mejor que cuando lo probamos en la bodega hace unos cuantos años.
Es elaborado con Sousón, Caiño Longo y Brancellao, está en depositos con trasiego para redondear durante 11 meses y luego 3-4 meses en botella antes de salir al mercado, y hoy 28 de Marzo del 2014 está muy bueno. Cuando lo probamos, recién salido al mercado, era algo agreste, duro, astringente pero hoy está redondo, acidez equilibrada, ya no quedan muchos restos de la fruta fresca que tenía, pero sí compotas muy agradables y algo de torrefacto.

Tinto Casal de Armán 2007, esas botellas que te hacen querer aún más el mundo del vino, donde te das cuenta que hablas, juegas, pruebas y disfrutas de algo vivo, y como tal, te llevas un montón de agradables sorpresas.

Gags en la Vida un Camarero [67]: Arroz y más arroz

Hace ya varios años andábamos por tierras lejanas y entramos en un restaurante que estaban con las jornadas del arroz. He de decir que a mi el arroz me encanta, salvo con caracoles, será que los caracoles no me gustan mucho la verdad. Pero bueno a lo que íbamos.
Estábamos comiendo tranquilamente y entra una mesa de 4. Bastante escandalosa la verdad, señoras hablando, casi gritando, no entiendo como en este país nos gusta hablar para que nos oiga todo el mundo pero en fin.
Llega el Maître les acomoda en la mesa y les indica que están con las jornadas del arroz, al igual que hizo con nosotros (no lo puedo evitar, soy bastante curioso) En eso una señora le dice que no quieren las jornadas del arroz, que no les gusta mucho, que si no puede ser el menú del día. Muy diligentemente les traen el menú del día y al cabo unos minutos les toman comanda, y las 4 piden como primer plato….

Arroz con verduras.

Hay que jo….

Menos mal que no les gustaba mucho. Qué les hubiera costado decir que querían directamte el menú en vez de inventar. Eh lo que hay.

Un saludo y a por más Gag.

Partos de Nacho [13] Aquel Pequeñajo pálido

Es una suerte recibir los Partos de Nacho. Unos cuantos de ellos impublicables, dado que él no quiere, pero que sería un lujo que vosotros pudiérais leer, pues forman parte de nuestra historia y de la historia de este BotinBurgo. Pero disfrutemos de este Parto, de hace ya unos cuantos años, de aquella época en la que creamos La Cofradía del Buen Comer Et Beber. Cuando la Guinnes se podía beber, cuando empezábamos a hablar de Carpe Diem, y cuando Un Pez Llamdo Wanda, hacía que nos partiéramos de risa después de alguna que otra botella de vino.
Espero disfrutéis con su lectura tanto como yo lo hice:

Aquél pequeñajo pálido

(A Carmen, fan del pequeñajo, que se marcha a Chile a reiniciar su vida. ¡Buena suerte, valiente!)

       Hace años y por un tiempo puedo decir que viví en una taberna en Torrelavega. 
      Trabajaba en Santander, pero en cuanto llegaba el viernes liberador cogía un tren a esa ciudad que, tras muchas horas de todo, me devolvía a mi casa el domingo por la noche para volver a empezar el círculo.
      Aquella taberna llegó a ser muy famosa en aquellos tiempos. Se llamaba “El Ave Turuta”, y durante unos ocho años fue en lugar de encuentro de las tribus más variopintas y de todo tipo de gente como no he visto jamás ni creo que vuelva a ver en mi vida. Tanto es así que a veces pienso que ni siquiera existió, que fue una alucinación colectiva. Una hermosa alucinación en cualquier caso.
      Ya no está. Ni siquiera existe el edificio que la albergaba, así que eso de pensar que en realidad jamás pasó todo aquello se hace casi real.
      La fundaron y la llevaban cuatro amigos del mundo del folk de por aquí y, en tiempos en los que el Internet era aún una quimera, consiguió ser conocida y famosa en casi toda España y parte del extranjero mediante el boca a oído.
      A veces, cuando el gentío que allí abrevaba hacía que no se diera abasto, aproximadamente de nueve a doce me metía en la barra y me dedicaba a “tirar” cervezas de barril, y descubrí que me gustaba hacerlo por que la intentaba servir  lo mejor posible. Respetaba los tiempos y tenía en ocasiones que enseñar el colmillo a clientes apresurados. “Si no te gusta la cerveza, ¿por qué la pides?. Bebe ridícula cerveza española. O vino, que es mucho más rápido”, solía decir a los bebedores vertiginosos.
      Un viernes de comienzos de los noventa del siglo pasado, a eso de las 7 de la tarde estaba con Miguel terminando los botelleros y limpiado antes de abrir cuando golpearon la puerta. Fui a abrirla y me encontré con dos tipos impecablemente trajeados que me pidieron permiso para entrar muy educadamente. Miré a Miguel y asintió, así que les franqueé el paso tras advertirles que aún estaba cerrado. “No importa, mejor” respondió uno.
      “¿Polis?”, me susurró al oído Miguel. “No creo”, le respondí. “Demasiado elegantes”.
      Tras inspeccionar un momento la taberna, uno dijo: “Bueno, para las doce necesito el patio cerrado y aislado, pues Sabina quiere venir a beber aquí después del concierto”.
      Me quedé perplejo. Miguel le pidió que repitiera lo que acababa de decir, pues tampoco daba crédito. Acababan de tomar posesión del bar dos desconocidos, y lo hicieron con tanta seguridad que se notaba que no era la primera vez que lo hacían.
      A pesar de sus consejos y “amenacitas” de dar al bar una cierta mala prensa, pues don Joaquín era muy querido y respetado por las “masas”, fueron invitados a salir con educada firmeza. “Este bar tiene su clientela, y lo que piden no se hará”, les dijo Miguel a título de despedida. “Manda carallo”, le dije. Nos echamos a reír.
      La tarde fue como la de cualquier otro día, y a eso de las diez y media dejé mi oficio de maestro tirador y me dediqué a lo que mejor se me da con la cerveza: beberla.
      Estaba con la tercera o cuarte pinta de Guinness enfrascado en alguna de aquellas conversaciones cuando el bar se volvió a llenar de repente. Resulta que el concierto de don Joaquín acababa de terminar y los asistentes se desparramaban por los bares tarareando lo recién oído. Ellos con cara de contento. Ellas como groupies treintaañeras, con ojos soñadores y aspecto de “nirvana” del que no querían descender.
      Alguna me pidió que cambiásemos la música y pusiésemos al maestro. A alguna la dije que “no teníamos de eso” y que no queríamos “sobredosis de poesía en la taberna”.
¿Decepción?. ¡Qué penita más grande!.
      Y entonces ocurrió. Gritos superaron el volumen de la música y, afortunadamente, se hizo un pasillo de admiración entre el gentío y entro “ÉL”. Al menos se limitaron a grititos y no le arrancaron la ropa. Tampoco le tiraron con la ropa interior, y esto si que lo consideré una lástima.
      Mido un metro y setenta y cinco centímetros, y la barra tenía una tarima que nos hacía dominar el paisaje, pero me pareció un auténtico enano aún para los estándares clásicos habituales.
      Decir “pálido” es poco. Blanco como el papel y con rostro cansado y enfermizo. Y escuchimizado, me pareció muy poca cosa.
      Hace tiempo me contaron que le dio un ictus y ha dejado de ser un politoxicómano, pero aquél día llevaba “puesto” de todo. Hubiese apostado cualquier cosa.
      Apenas le oí cuando me dijo con su voz cascada y aguardentosa: “Una botella de fourroses y cuatro vasos” sin siquiera mirarme. Con demasiada displicencia.
      No soy especialmente quisquilloso, pero el incidente de la tarde con sus acólitos y esa especie de desprecio que tal vez quise sentir más que sentí me hicieron responderle: “¿Llevas dinero?”.
      Entonces si me miró. Confuso. Muy confuso. No estaba acostumbrado a esa pregunta. Durante un momento no supo qué decir y uno de sus ayudantes salió al quite y me dijo muy serio con cara de pocos amigos:”¡Claro que sí, joder!”,  aunque con eso quería decir esa frase tan española: “No sabes con quién estás hablando”.
      Puse la misma sonrisa que imaginé en el rostro del valeroso soldado Schwejk y respondí: “Espera un momento… ¡Miguel!, ¿vendemos whisky por botellas?”.
      “Si, hombre. Véndesela”, me respondió con otro grito que superó al ruido ambiente. Sonreía. Sentía lo mismo que yo.
      El pequeñazo pálido cogió la botella y su acólito la pagó inmediatamente y se llevó los vasos. Encontraron una mesa y me desentendí de ellos.
      Al instante, un millón de esas groupies treintaañeras me saturó a preguntas. “¿Qué te ha dicho?. ¿Qué ha pedido?. ¿Cómo es en persona?. ¡Has hablado con ÉL!”. Grititos y pupilas dilatadas. Caras de éxtasis.
      Para redondear mi faena, les dije con la mejor cara de bobo que se poner: “¿Quién es?. ¿En qué equipo juega?. Es que yo, de fútbol… muy poquito…”. Se quedaron de piedra, no podían entender que no conociese al Gran Joaquín ni compartiese su éxtasis colectivo.
      Soy más de Javier Krahe, por supuesto. Pero las canciones de Sabina suelen ser muy buenas y, naturalmente, le conocía a la perfección. El “problema” es que distingo perfectamente entre cantante y persona.
      Ni que decir tiene que, cuando se fueron, no encontramos ni rastro de la botella ni de los vasos. Adornarán el cuarto de alguna de esas mujeres-adolescentes. Pero lo mejor fue cuando impedimos que cuatro de ellas… ¡se intentasen llevar el banco donde había estado sentado! (sic). Miguel las dijo que a dónde iban con eso. Solo le respondieron con risitas histéricas. Ni siquiera sabían lo que hacían, y no parecían demasiado borrachas.
      ¡En fin!. Qué vamos a hacer…
By Nacho 18/03/2014

Vino Tinto Primero de Fariña 2013: En su línea

Anda, que se me va la cabeza, es que no puede ser. Tanto viaje de aquí para allá, casi sin tiempo para uno mismo, y al final se te van olvidando cosas.
Como, por ejemplo, hablaros de la nueva añada del Primero de Fariña 2013, algo que creía que ya había hecho, pero bueno, alguien por ahí dice que nunca es tarde.
Esta es la cuarta entrada que hacemos de este vino. La añada 2010 aquí, la del 2011 aquí y la del 2012 aquí,
Sólo recordaros que este vino se llama Primero dado que es el primer vino de la añada que sale al mercado.

Es elaborado 100% con tinta de Toro y tiene 7 días de estancia en depósitos. Un maceración carbónica tal cual. De color muy vivo, nariz frutal muy agradable, toques de pimienta, aún pizpireto. La verdad que esta añada está a la altura de las espectativas, agradable, divertido, lo dicho, en la línea de las diferentes añadas.

Primero de Fariña 2013, lo que se espera, un vino bastante entretenido para disfrutar durante este 2014, esperamos al final de este año hablaros de la siguiente añada… Sino se nos vuelve a ir la pinza.

Vino Blanco Cuñas Davia 2012: Ribeiro Sabroso

Repasando apuntes de vinos para hacer una entrada, me he dado cuenta que tengo pendientes un montonazo de ellos, pero encontré este blanco y me apeteció contaros las sensaciones que nos produjo.
La bodega Cuñas Davia va por la tercera generación, pues fue el abuelo quien a mediados del siglo XX empezó a reagrupar tierras, y es a finales del 2004 cuando la familia crea Valdavia. La bodega se encuentra en Cuñas, en pleno valle del Avia.

Este Cuñas Davia 2012 está elaborado con 70% Treixadura, 20% Albariño, 8% Godello y 2% Lado.
Bonito color amarillo con pequeños toques dorados, nariz muy frutal de manzana y algo de melón da paso a una boca golosa, ligeramente glicérica, agradable, sabrosa, con buena acidez.

Blanco Cuñas Davia 2012, nos gustó, nos pareció un Ribeiro sabroso, tenemos muchas ganas de probar su barrica y su tinto que elaboran con 40% Mencía, 30% Brancellao, 15% Caíño y 15% Sousón. Algún día lo conseguiremos, mientras tanto quedamos a la espera de saber qué os parece a vosotros este vino si llegáis a probarlo.

Can Ràfols dels Caus presenta “Doce Autores y sus Vinos” (Nota de prensa)

Genial iniciativa que a los Larpeiros nos da mucha pena no poder disfrutar:

 Can Ràfols dels Caus presenta la octava edición de su esperado encuentro bianual

“Doce Autores y sus Vinos”

En él se darán cita 12 destacados viticultores internacionales para presentar sus creaciones más especiales

 Día:                     Martes, 1 de abril de 2014

Lugar:                  Bodega Can Ràfols dels Caus. Avinguda d’Olesa, s/n. Avinyonet del Penedès, Barcelona

Hora:                    De 11 a 14 horas

Participantes: Las bodegas Planeta, Can Ràfols dels Caus, Domaine Corinne et Jean-Pierre Grossot, Dani Landi Viticultor, Domaines Piron, Weingut Wïttmann, Luis Anxo Rodríguez, Viñedos y Bodegas Sierra Cantabria, E. Guigal, Rafael Palacios, Ferrer-Bobet y Domaine Thibault Liger-Belair

El próximo martes 1 de abril la bodega Can Ràfols dels Caus acoge un evento único: la octava edición de su mítico encuentro “Doce Autores y sus Vinos”, un encuentro vinícola sin precedentes que reúne a doce prestigiosos viticultores internacionales y a sus creaciones más especiales para compartir su pasión y amor por el vino y la tierra.

Carlos Esteva, propietario de Can Ràfols dels Caus, reúne en su bodega a grandes figuras de la viticultura mundial para mostrar y compartir el saber hacer y toque personal de cada uno. Así, esta edición contará con la presencia de Alessio Planeta, de la bodega siciliana Planeta; el anfitrión Carlos Esteva, de Can Ràfols dels Caus; Corinne y Jean-Pierre Grossot, de Domaine Corinne et Jean-Pierre Grossot, en Chablis; Daniel Gómez Jiménez-Landi, de la bodega Dani Landi Viticultor en la Sierra de Gredos; Dominique Piron, de la bodega Domaines Piron, en Morgon, Beaujolais; Günter y Elisabeth Wïttmann, de Weingut Wïttmann, en la región alemana de Rheinhessen; Luis Anxo Rodríguez, cuya bodega de Ribeiro lleva su nombre; Marcos Eguren, de Viñedos y Bodegas Sierra Cantabria; Philippe y Marcel Guigal, de E. Guigal en la Côte-Rôtie; Rafael Palacios, en Valdeorras; Sergi Ferrer-Salat y Raül Bobet, de Ferrer-Bobet en el Priorat; y Thibault Liger-Belair, de Domaine Thibault Liger-Belair, ubicada en Vosne- Romanée, en plena Borgoña.

Can Ràfols dels Caus

Can Ràfols dels Caus es una bodega del Massís del Garraf que, a lo largo de casi cuatro décadas, ha conseguido destacar en el panorama vitivinícola internacional por la singularidad de su entorno, una afianzada identidad, una filosofía de trabajo coherente y rigurosa y un espíritu innovador y dinámico. Estas señas responden también al perfil de Carlos Esteva, su mentor y protagonista. Un personaje sin parangón en el mundo del vino español, amante de la arquitectura, viticultor y apasionado del vino que ha conseguido hacer de su bodega un referente de calidad y singularidad. www.canrafolsdelscaus.com

Imprescindible confirmación de asistencia a:

Magda Durany

T +34 93 897 00 13

magda@causgrup.com

Vino Blanco Protos 2013: Nos gustó mucho

Hace ya unos años que estuvimos degustando unos cuantos vinos de Protos. Bodega que creo no necesita presentación, sólo un apunte y decir que llevan elaborando vinos en la Ribera del Duero desde el año 1927, ahí es nada.
Pero en este caso se fueron hasta la D.O. Rueda, en La Seca, para elaborar este Protos Verdejo 2013. Su primera añada fue la del 2008, con lo que ya son 5 años dando guerra.
Posee el típico amarillo pajizo, bastante glicérico, en nariz de primer ataque es exceso de tropical, para luego al coger temperatura salir manzana mucho más agradable. En boca es graso, amable, con la acidez muy equilibrada, es curioso, esperaba un pico de acidez más alto, pero tal como está es muy bebible, encima con unos 3 meses sobre sus lías, lo que hará que dentro un año esté mucho más sabroso.

Protos Verdejo 2013, para romper una lanza a favor de estas bodegas que en la D.O. Rueda hacen cosas realmente interesantes, y que se dejen ya de embotellar líquidos infumables, que luego nos meten en las barras haciéndolos pasar por vino.

Cerveza Guinnes Surger: Esto no es lo que era

En una de mis incursiones por Cantabria, hace unos meses, volví por donde Andrés en el Atropá, y vi que tenía un aparatejo nuevo al lado del grifo de cerveza, con el logo de Guinnes.

Y empecé a recordar la pila de pintas que tomé al lado del gran Bruno, en la ya desaparecida cervecería El Grifro de la plaza de las cervezas.
Le pregunté que era ese aparato y me dijo que era para preparar la cerveza Guinnes Surger. Es una placa con ultrasonidos y la lata especial Guinnes Draught pero sin la bola, por lo que no lleva gas, y la espuma se crea con los ultrasonidos.

Algo curioso la verdad, así que no pude evitar decir otra vez “Dame una pinta de Guinnes”…..
¿Pero para que lo haría? Ains. Esto no es lo que era. El sistema es chulo, está bien, pero la cerveza ya no sabe a Guinnes, corta de sabor, de aroma, de cuerpo, de todo.
Lo único que merecía la pena es el aspecto que tenía.

Paso, no quiero seguir, pero esto no es Guinnes.
Me quedo con los recuerdos de esas pintas, y las conversaciones con Bruno.