Ginebra Cool: Va a ser que no

Lo primero daros las gracias por abrirnos vuestras puertas y hacer de un Lunes un día inolvidable. Vosotros sabéis de sobra quienes sois. Y como no, un millón de gracias por traer esta ginebra para tomarnos un montón de Gin -Tonic. Bueno pusimos 4 y ninguno fuimos capaces de tomarnos el trago largo. Menos mal que siempre hay un super cerca para comprar unos donuts, otra ginebra y así con el nivel de estibación suficientemente tocado, pudimos jugar al cinquillo y aguantar al ínclito Revilla en la TV, sino ni de coña vamos.
Ginebra Cool es elaborada en Granada y ronda los 30€. Con una base de 12 botánicos y utilizando el agua de deshielo de Sierra Nevada.
Nos gusta su color violeta ligero, y poco más, el grado alcohólico muy presente, nariz cítrica y una mora muy marcada, para resumir, y dejando constancia que es nuestro gusto particular y el de los amigos que allí estábamos, es lo típico de la persona que empieza en el mundo de las Gin que dicen que huele a colonia.
Creo que huelga decir más, por supuesto que la volveremos a probar y si la opinión es diferente os lo diremos, entre tanto quedamos a la espera de vuestras opiniones.

Gag en la Vida un Camarero [79]: Electrodomésticos

Tengo que contaros esto que nos pasó hace poco más de un año, he aguantado de hacerlo y la verdad que no sé porque, hombre quizá sea porque no me ha pasado en mientras trabajaba, y no tenía ganas de hacer una nueva sección, pero bueno vamos a ello.
Se rompió la nevera y preguntamos a amigos si conocían algun establecimiento de confianza, dado que donde habíamos comprado la primera estaba cerrado, y varios de ellos nos mandaron a un polígono cerca de Camargo. Allá nos fuimos y la verdad que tenían unos cuantos que nos interesaban, así que nos suben al despacho. Una chica muy amable nos atiende y nos va dando precios. 
No soy muy quisquilloso pero detras de la chica había varias fotos de santos, virgenes, cristo crucificado, casi más que en una iglesia actual, pero bueno quien soy yo para criticar los gustos de lo que la gente quiere colgar en la pared de su despacho. Nos quedamos con el comby que más nos gusta, y nos dice que no está en existencias pero que en un plazo de 3-4 días lo tendrían. Perfecto le dejamos el teléfono para que nos avisen. No hace falta dejar fianza, lo pagamos a la entrega. Lo dicho todo genial y facilidades. en eso que al irme a levantar, me doy media vuelta y me doy cuenta que detrás mio en la pared hay una foto enorme del Dictador Francisco Franco (si dictador, que es lo que fue y aún no se le reconoce como tal) y me quedo helado, pero en fin qué se le va a hacer, de todo hay en este país. Así que nos vamos, nos despedimos en la puerta y al salir la parte gallega de los Larpeiros se despide como siempre diciendo:
– Abur
– Ah ¿eres vasca?- pregunta la dependienta
– No, soy gallega, me he despedido en galego, como es mi costumbre.
– Ah vale. 
Pues bien, no hubo forma de comprar ese combi, nunca llamó, a los tres dias preguntamos y nos dijo que el trailer estaba parado en la frontera. A los 5 días que el trailer se había equivocado y estaba en Valencia. Y como no podíamos estar sin nevera, fuimos a una tienda de Torrelavega, que siempre nos han atendido genial y compramos el Combi. Pero nunca recibimos llamada alguna de la tienda para decirnos que el combi había llegado.
¿Creeis que son tan gilipollas como para no vendernos el combi por hablar en galego? Por desgracias me temo que si, Cada dia flipo más con la gente tan retrógrada que queda en este país.
¿Vosotros que pensáis?

Restaurante La Yerbita en Sobarzo: He podido volver

Bueno, por fin me animo a escribiros, parece que los Larpeiros andamos un poco vagonetas, pero es que en estos tiempos es complicado sacar un rato para contaros cosas, y se de buena tinta que tenemos muchísimo que escribiros.
Pero a lo que vamos, el otro dia por fin pude volver donde nuestros queridos amigos Alberto y Marian, y nos encanta ver que el local sigue con fuerza y con ganas después de los años que llevan bregando.

Fuimos dos para comer, sin prisas, sin agobios, íbamos para disfrutar de nuestro momento y así lo hicimos, así que una vez que la cosa estaba más tranquila pasamos a la mesa y pedimos, dispuestos a zampárnoslo todo, como santos comedores que somos.
Pedimos todo para picar, menos el postre, más que nada porque en ese apartado los cuchillos vuelan hacia la mano que osa probar el plato.
Venga, vamos a por la comida:
Empezamos con Ensalada de paleta ibérica, cherrys, ciruelas y frutos secos con rulo de queso a la plancha. Muy rica la verdad, quizá un pelin alta de sal, pero ese es un sabor nuestro, por lo demás esta ensalada siempre entra muy bien, el rulo muy sabroso, y el jarabe de módena rico. Buena ensalada.

Seguimos con Berenjenas en tempura de curry con miel de caña, muy bien elaboradas, acertado punto de curry, presentadas de forma divertida y la miel para hacer tostas y liarte a bocados con ella. Me quería recordar a esa miel del querido amigo de Yaganat.

Nos animamos como plato principal a pedir un Tataki de atún rojo, hummus lebaniego y alga wakame, maravilloso, punto exacto, sublime, desapareció en un santiamen, ni hablamos entre nosotros, solo cuando estábamos untando el plato dijimos que estaba genial, y el hummus estupendo, un buen plato en el que todos sus componentes casaban muy bien.

Pedimos dos postres Brownie con helado de mango

y torrija con helado de chocolate, que fueron tales las ganas de comérmelo que ya veis las foto que hice de este postre.

Ambos estaban ricos, pero recordábamos los postres algo mejores.
Bebimos Envidia Cochina 2014, no le habia probado y tenía ganas, y he de decir que es un Rías Baixas muy normalito, no compraré más botellas, creo que Eladio Piñeiro sabe hacer mucho mejor vino.

Unos cafés muy sabrosos y nos fuimos a dar un paseo a ver si bajamos la barriga. De corazón os digo que vayáis donde esta gente porque hace las cosas con mucho amor, y de eso falta mucho en Cantabria, donde en muchos locales parece que te hacen un favor por darte de comer

Gracias Alberto y Mariam, por hacernos pasar una vez más un momento inolvidable.

Partos de Nacho [20]: Frida Street Food

Foto sacada de internete

Una vez más nos encanta recibir los Partos de nuestro queridísimo amigo Nacho, así que aquí os dejamos su genial forma de explicarse:

“Frida Street Food”

     Tenéis derecho a pensar que solo escribo en positivo de los locales de restauración que visito, pero la verdad es que no me considero ni de lejos un gourmande y los sitios que no me agradan –que los hay- pues simplemente son obviados y, a parte de no volver, creo que no debo siquiera hablar de ellos. Al menos públicamente, en privado es otra cosa.
     Unos viejos amigos, Beto e Inés, han abierto no hace mucho el restaurante de nombre “Frida” trasladándose desde el local donde empezaron en la Cuesta de las Cadenas que era lo más parecido a un pasillo estrecho que he visto. Ahora están en la Calle Santa Lucía en un local no demasiado grande pero en el que ya puedes estar cómodo.
     Como su nombre indica, sirven sobre todo comida para llevar, pero al fondo hay cinco mesas donde te puedes quedar tan tranquilo a comer.
     Entre semana no suele haber problema al mediodía según me dijeron, pero por latarde-noche es otra cosa; es conveniente reservar los fines de semana a cualquier hora pues el comedor no es lo que se dice grande y ya tienen su clientela fija.
      En la cocina “vive” Inés, que lleva años en esto de la hostelería y es cocinera profesional. Digo esto porque es importante saber que no es solo una mujer que cocina bien y es intuitiva que ha puesto un local de comida; sino que sabe lo que se trae entre manos y el por qué hace cada cosa en cada plato. Y esto, lectores, es muy interesante, como sabéis.
     “Beto” es –entre otras muchas cosas- músico, y hace unos años con su grupo hizo un par de giras por México, país del que vino encantado (incluso se trajo máscaras de luchador) y con ganas de traer algo de allí. Su gastronomía, por ejemplo, y hace muy buenos cócteles, por cierto.
     Le reconoceréis por el sombrero “panamá” que luce, aunque no se si tendrá cuentas “off shore” de esas allí. Por alguna razón que se me escapa nos trajo la cuenta habiendo cambiado su sombrero por un auténtico casco de marine de esos de Viet Nam. ¿Desconfianza?. Pues no, resulta que es una “tradición” del local que indica que es hora de cerrar y es como un “aviso” a posibles disidentes.
     En la barra y sirviendo mesas está Churi, amable, divertido y eficiente. Muy majo.
     A eso de las dos y media allí que me presenté con mis dos camaradas habituales, Javi y Héctor; y he de confesar que los dos tienen, por viajes y por paladar más conocimiento que yo en eso de los platos “exóticos”; además de que su hobby es la cocina y no lo hacen nada mal, así que yo, a callar.
     De entrada, a los tres nos gustó la decoración (se ve claramente la mano “amorosa” de los propietarios) y la exquisita limpieza del local (se ve claramente la mano de todos); y nos sentamos a comer.
     La carta es suficientemente amplia y variada (siempre dentro de la oferta del local) como para que nadie se quede con ganas, y está escrita y comentada con sentido del humor que os sorprenderá gratamente, pues te cuenta no solo lo que estás pidiendo, sino la historia del plato en cuestión en tono jocoso.
     Nos hizo gracia la “Ruleta Azteca”, que es como la “rusa” pero en divertido: cinco tacos de los cuales uno lleva una de esas salsas picantes infernales que te atrofian los sentidos durante el resto del día. Cada uno toma el suyo al azar y… Como ellos comentan, “cuatro ríen, uno no”.
     Nos decidimos por el “Chili con Carne” y unos “Nachos Machos” como entrada común y luego un “Burrito”, una “Hamburguesa BB King” y un “Po`boy”.
     El chili es su plato estrella, y estaba perfecto: suave al paladar y contundente al estómago. Lo comimos al estilo marinero: cucharada y paso atrás; y nos supo a poco.
     Verdaderamente bien hecho y sabroso nos encantó a los tres, y podéis creerme si os digo que a veces no nos ponemos de acuerdo ni en respirar. Fuerte aplauso.
      Los “nachos”, pues muy bien. La salsa contenía un guacamole casero exquisito con su toque de queso y tomate molido que francamente nos gustó mucho.
     La carne que se sirve es 100% de tudanca, y se notó en la hamburguesa “BB King” que se zampó uno de mis amigos sin hablar, lo que en mi opinión es el mayor y mejor homenaje a una cocinera. Apenas me dejó invadir su plato con mi aguerrido tenedor para comprobar que, en efecto, la carne era de calidad.
      El burrito, pues sabroso y hecho con ingredientes frescos y en su punto. El que lo comió, Héctor, me dejó probarlo sin demasiada resistencia (es más educado que el otro) y puedo atestiguarlo. Faja de torta de maíz, trozos de pollo (también ecológico y “tratado personalmente” por los dueños), queso fundido y una salsa llamada “Pico de Gallo” que no tengo idea de qué diablo puede ser.
      Añado aquí que los platos salen de cocina sin picante alguno, pero puedes solicitar cualquier tipo de salsa para acompañarlos; desde la leve, infantil y ligera que ni te enteras de que pica hasta arrojar infiernos por la boca. Atención los “gallos” presumidos, si piden lo máximo en picante lo tienen también y pueden retorcerse en el suelo entre aullidos, y eso no da buena imagen.
     Yo me decidí por el Po´boy, y no dejé residuo que se pudiese investigar. Se trata del famoso bocadillo que se sirve en las calles de Nueva Orleans, y su nombre se traduce como “chico pobre”, pues no es sino el bocadillo popular de los habitantes de allí que se ha convertido en un clásico por el turismo y los viajeros que van en busca de música y juerga que abundan en esa ciudad. (Y tiros, atracos y Gambas, lechuga, tomate y salsa Remoulade servidos entre dos rebanadas de pan semi tostado crujiente. Francamente delicioso y me declaro adicto a él desde hoy (ayer) hasta cuatro días después de muerto. No soy demasiado de hamburguesas ni de comida por el estilo, pero este bendito bocadillo es otra cosa.
     El resto de la carta contiene ensaladas, hamburguesas (puedes elegir dentro de lo razonable los ingredientes que desees) y especialidades de la cocina “Tex-Mex” que probaremos en otra ocasión, mas postres diversos.
     Y si tenéis suerte y vais por la tarde podréis tomar el mejor cóctel “Margarita” del mundo; me batiré con los discrepantes si los hay en singular duelo. No tuvimos esta vez la fortuna, pero yo les he bebido hace mucho del mismo autor y no tienen rival que yo sepa. Son fantásticos.
     Sangría, vinos y cervezas completan la oferta para acompañar.
     He de confesar que se me ocurrió escribir sobre el “Frida” una vez comenzada la comida, y a mi compadre se le ocurrió tomar las consabidas fotos ilustrativas; pero los chiles con carne ya eran un vago recuerdo y de los nachos quedaba la mitad. Otra “Frida Street Food”. Mucho más que una hamburguesería, tampoco es un restaurante clásico al uso y no es demasiado grande, pero…  recomendable y recomendado.
By Nacho 16/04/2016