Restaurante La Era de Berdon en Tramacastilla de Tena

 

Pues venga, que esto va cogiendo ánimo y color, vamos a ver si conseguimos que este blog vuelva a estar donde se merece.

Hemos estado por Aragón, fuimos al balneario de Panticosa, y los amigos nos llevaron a comer a este restaurante en el que hoy os contamos nuestra experiencia La Era de Berdón, de entrada os decimos que nos llevamos una alegría y nos traemos un recuerdo de los bonitos de verdad.

 

En los bajos de una casa se encuentra este restaurante, a la entrada hay un pequeña barra y da paso al comedor, sencillo pero con gusto.

Nos ofrecen el menú y la verdad que no lo dudamos, a por el fuimos. Y esta fue nuestra experiencia:

Ensalada de Ventresca con pimientos, sabrosa y rica, con un escabeche por encima ligero bien logrado, quizá nos hubiera gustado más la salsa aparte y poder aliñar nosotros, pero es un gusto particular.

Crujiente de Lasaña, esto es un plato de muchísimo nivel, en vez de las típicas láminas de pasta, pues la lasaña está hecho con una pasta filo, con una bechamel muy difícil de superar, un plato espectacular donde los haya. Lloramos de placer cada vez que lo recordamos.

Migas, pocas veces he comido unas migas tan buenas como estas, sueltas, sabrosas, para comerte dos platos de una sentada, que rico por favor.

Codornices a la brasa, es un punto perfecto, y ese toque de brasa sublime todo un lujazo.

Chuletillas de cordero a la brasa, es que esta cocina tiene el punto perfecto de la brasa, excelso sin lugar a dudas, unas chuletillas de verdad, ricas a más no poder, es que hasta el palo te comes.

Arroz con leche, pedazo cuenco de arroz, como debe ser, en su punto, mira que muchas veces el arroz se pasa, pero este estaba inmejorable, yo le quitaría los barquillos, pero bueno se apartan y ya está.

Cuajada con frutos secos y miel, sinceramente de locura de lo rico que estaba, nos quedamos sin adjetivos, de verdad, apetitoso, sabroso, muy bueno.

Y para beber un Garnacha Centenarias de Coto de Hayas, de la D.O. Campo de Borja, siempre me ha gustado esta bodega, y creo que esta Garnacha es una de las mejores del mercado en cuanto a relación calidad precio. Hizo una gran armonía de sabores y sensaciones con la comida. Y ademas servido a la temperatura perfecta.

Quiero deciros que si estáis por la zona no dejéis de ir porque os va a gustar seguro, y como apunte especial el servicio de Ana, nos supo llevar el juego toda la comida, amable, risueña, alegre, todo un plácer encontrar a una camarera de verdad. Gracias mil veces Ana, porque hiciste aún más inolvidable estas vacaciones.

Tinto el Belisario 2005: Esto sí que es oro líquido

Los que nos seguís por las redes ya sabéis que hemos vuelto donde nuestros queridos amigos de Almudévar, siempre es un lujazo poder contar con su compañía. Ha sido un fin de semana realmente involvidable.

En ese momento que te dicen ve a la bodega y coje el vino que quieras, eso puede llevar peligro en sí mismo pues tienen cosas más que interesantes por allí, pero al bucear en el botellero me encontré con esta botella que hoy os traigo.

No vamos a andar con tonterías, bien sabéis que no somos, para nada, objetivos con esta bodega, y es que quien es realmente objetivo cuando bebe el trabajo de amigos, pero es que encima estamos avalados por su buen hacer, porque mira que llevamos botellas y botellas metidas al gaznate, yo creo que ya algún que otro depósito nos hemos tragado, y nunca hemos quedado desencantados, ademas de compartir siempre botellas y la gente con la que lo hemos hecho flipan con su producto.

Siempre he sabido que El Belisario sale al mercado pronto, que debería estar más tiempo en bodega pues es uno de los mejores tempranillos del país, un auténtico vino de guarda que a medida que va pasando el tiempo se hace más y más serio donde la Finca Cuba Negra da un potencial que convierte el mosto en oro líquido, para que podamos llorar de placer cada vez que acercamos la copa a la nariz y notemos esos tostados, café, vainilla un sinfín de aromas agradables que no puedes dejar de oler, oler y sentir que tus papilas vuelan al lado de Carlos en Labastida. Y en boca es cuando sientes ese gran trabajo de esta familia respetando la cepa, el VINO en letras mayúsculas. Suave no, seda en la boca, acariciando todos los rincones por donde pasa, pura sensación de mimo en la garganta para decir que quiero otra copa, otra botella, que bebería todo y más. Porque El Belisario es mucho más que vino. Es recordar ese abrazo de Carlos, esa sonrisa de toda la gente de Bodegas Tierra que siempre me han recibido con los brazos abiertos.

Gracias Carlos Fernández Gómez por hacernos disfrutar con cada sorbo de tus vinos. Un lujo contar con tu amistad.

Buscad El Belisario 2005, porque es oro líquido.