Cata de blancos, se empieza con un blanco y se acaba….

Reunión de amigos, aquellos Walkabout con la que hicimos una más que interesante cata de albariños hace una año y medio más o menos (Aquí).
Pero esta vez íbamos a catar blancos, de esos que hay en casa y teníamos que probar. Son amigos que quieren iniciarse un poquito más a fondo en el mundo del blanco. Hay que ir poniendo poco a poco el granito de arena para que dejemos de pedir un rueda, un albariño, un rioja, o ya eso de un ponme un tinto, o un blanco, sin más. Entre todos se conseguirá.
Pues bien voy a la cava de casa y cojo los 4 blancos que tenía preparados, y para el lugar de reunión.

Se me ocurrió hacerla a ciegas para entretenernos un poquito más y fue realmente divertido. Como os he dicho, a nuestros amigos les gusta el vino pero no son ni sumilleres ni gente experta en este mundo, con lo que la experiencia es mucho más educativa y quizá hasta entretenida, pues se opina con más libertad y salen aromas y colores más que atrevidos. Como pista les dije que íbamos a probar dos Riojas, un Rueda y uno de la costa de Cantabria.

Y empezamos con el primero, nos pareció que tenía poco color, muy brillante y nariz, nariz, nariz, pues que no olía a casi nada, y en boca aunque al principio parecía agradable, en cuanto cojió un poco de temperatura, se hacía excesivamente astringente, la acidez bastante desequilibrada. Un blanco de lo más normalito.

El segundo, bastante más expresivo en nariz, se oían palabras como a ostras, a mar, salitre, en cuanto le dio un poco el oxígeno ya empezó a salir toques de manzana en compota, color ligeramente dorado, brillante y limpio, glicérico, y en boca bastante agradable, con cuerpo, un blanco mucho más agradable, sabroso y rico.

El tercero fue una explosión de sentimientos al unísono. He de decir que yo sabía cuales eran los vinos, e intenté en la medida de lo posible no meter mucha baza, aunque no siempre es fácil. Pero es que la nariz tan tropical que tenía, marcaba ya mucho su posible zona. Muy agradable, y una acidez super-bien equilibrada, seda en boca. Un buen vino sin lugar a dudas.

Cuando fui a por el 4º blanco, al ir a envinar las copas pues…. Era tinto. Ains las prisas que malas son. Un Cifras del 2010, 100% Garnacha. Un vino correcto, gran vino para chatear y disfrutar de una Garnacha de Labastida.

Y aparecieron más botellas, sin papel albal. Un Culminación de la Tierra de Castilla León. Verdejo semidulce, de esos que cada vez hay más en el mercado, para darle caña a tanto moscato malo que se está vendiendo. La verdad que no es que sea un vino de los nuestros, pero en fin, después de los vinos catados entraba fácil, aunque se notaba que el azúcar no estaba bien integrado.

Y la otra botella fue un champagne rosado Bossinger, pues bueno, sin mucho misterio, la nariz no estaba mal, con toques de panadería agradable, pero la burbuja excesivamente presente. Lo dicho un champagne más, aunque dada la alegría de la gente pues la botella nos la pispiamos.

Esta fue una de las tardes de los Walkabout y para terminar decir que el blanco que más gustó fue el 3º que era:

Protos Verdejo 2013 D.O. Rueda (catado en tercer lugar)

El segundo fue Casona Micalea 2012 Vino de la Tierra Costa de Cantabria (segundo que catamos)

y el tercero y que no nos gustó mucho fue Don Jacobo 2012 de Rioja (por el que empezó la cata)

Y nada más esperamos que la siguiente cata sea lo antes posible.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.