Champagne Moët Chandon Brut Imperial

No recuerdo cuando fue la primera vez que probé un champagne, eso quiere decir que fue hace mucho, o que ya las neuronas patinan más de lo debido. Me da que va a ser esto último.
Una bodega en la zona de Champagne con más de dos siglos y medio de elaboración de vinos.
Nadie le puede negar el marketing que tiene, ha conseguido a nivel mundial que si hay que celebrar algo importante sea con Moët. Si tienes que hacer un regalo, das una botella de Moët y quedas como Dios, eso no se lo puede quitar nadie. Incluso nosotros durante mucho tiempo fue nuestra marca. Pero ay amigo! El día que empezamos a probar otros champagnes, el pobre Moët que lejos se queda.
Eso no quita que estábamos en casa de un familiar, y nos obsequió con una botella. La cual disfrutamos, eso si, me reafirmo en el Moët, es sólo ya publicidad, es difícil que le quiten de donde está, pero nosotros damos nuestra opinión:
Elaborado con la trilogía clásica de Champagne: Pinot Noir, Pinot Meunier y Chardonnay. Color amarillo, brillante, en nariz muy corto, algo al fondo de bollo de leche, pero poco, en boca, las burbujas están muy presentes, demasiado, y de sabores poco la verdad, un champagne que no creo que volvamos a comprar, por suerte para nosotros, conseguimos otros champagnes de pequeños productores, el último el Camille Saves gracias a Carlos de Rocowines, del que os hablaremos en breve. Y cuando tenemos que hacer un regalo, pues ya no nos hace falta que sea Moët, pues los amigos ya nos conocen y si les damos algo es porque merece la pena mucho más allá de publicidad.

Lo dicho un Champagne que para nosotros es ya sólo publicidad, no está mal no nos confundamos, pero por su precio se consiguen otros que están muchísimo más ricos.

Puntuación: 4, y creo que es mucho pero no cabe duda que su merchandising se los sabe hacer.

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