Escuela de Hostelería de Peñacastillo

Es curioso que el anterior comentario sobre un restaurante que os he traído fuera también en una escuela de hostelería. En aquella ocasión os hablé del Hotel Escuela Las Carolinas (aquí) y hoy os traigo la Escuela de Hostelería de Peñacastillo. Y lo hago porque creo que están haciendo una labor realmente buena. educando y enseñado a los chavales, a cocinar y a servir, abarcando todas las gamas posibles de esta profesión, servicio, sumillería, baristas, coctelería… Al igual que en cocina, pastelería, panadería, llegando a hacer ellos mismos el pan que sirven en las comidas.

Comentaros que la escuela abre su comedor al público, los Martes en horario de comidas, así que si os apetece ir, llamad al teléfono 942321650 y hacéis la reserva.

Entramos en la escuela y una alumna, que en esta ocasión le toca hacer de maître, muy amablemente nos pregunta el nombre al que está la reserva y nos conduce a la mesa, incluso ocupándose de separarnos las sillas y preocupándose de que estemos cómodos. ¿Cuantos locales de la región, incluso con estrella michelín, tienen este detalle?…

Mesa vestida con elegancia, con el marque de los tres primeros platos y el postre ya colocados. Y plato del pan, es increíble que eso me llame la atención, pero es que parece un menage a desaparecer, pena me da la verdad. Un pequeño apartado a mejorar sería el tema de las copas, son algo pequeñas para nuestro gusto, pero bueno, tampoco es tan malo el asunto.

Una pequeña minuta nos indica el menú que vamos a tomar, dado que no hay carta, sino un menú degustación para todos los comensales igual. Ya sabéis que eso a nosotros nos gusta, cada vez nos apetece menos pensar el qué pedir.

Empezamos con un aperitivo Crema de calabaza con virutas de jamón, muy bien presentado, con esas virutas y unos pequeños picatostes, la verdad que entona el cuerpo y te abre el estómago con ganas de comer más cosas.

Como entrante principal nos sirven Risoto de Setas, cremoso, quizá marcado un poco en exceso la mantequilla y ya sabéis los Larpeiros como somos para esto de los lácteos, pero en general agradable con unas setas bien hechas y el arroz de buena calidad.

De pescado hoy toca Chipirones a la plancha con Ali oli, buenos chipirones muy bien hechos, doraditos, con una cebolla caramelizada riquísima y un Ali oli que pocas veces hemos comido mejor, mira que siempre nos repite, pues hoy para nada, fino y en su punto.

Y llegó la carne en este caso fue Entrecotte de Vacuno con tempura de pimientos, buena carne, tierna, sabrosa, buen punto de plancha, y la tempura realmente sublime, esto es cuando decimos que la guarnición de un plato no debe ser cualquier cosa, sino algo que armonice realmente con el producto principal.

De postre nubes, bomba de fresa (rica no, lo siguiente) una tosta de almendra y el helado de Strachatella superlativo, sin un cristal, crema pura. Un buen final para una gran comida.

La bebida pues bueno, sin mucho misterio la verdad, de Blanco había Marina Alta 2014. Moscatel de Alejandría de Bodegas Bocopa D.O. Alicante, un moscatel seco de nariz maravillosa, pero que en boca se pierde.

foto de tusproductostipicos.es

El Tinto Puente del Lago 2013 Tempranillo. D.O. Ca. Rioja, para olvidar.

Y nos pusieron vino dulce para el postre un Pedro Ximenez Robles D.O. Montilla Moriles, que nos resultó muy agradable

Café Dromedario, chupitos y detalles a mogollón para un precio de precio 12€, no se puede pedir más.

No voy a dejar este escrito sin comentar lo que nos pareció lo más importante, la gente de sala, nerviosa, son de primer curso, imaginad las veces que han estado delante de un cliente, pero una vez más, lo que me llega al corazón es que esta gente que está aprendiendo pone unas ganas dignas de mención, con una sonrisa franca, con los nervios a flor de piel pero con una energía enorme. Esperemos que esos empresarios voraces y feroces que hay, nunca les quiten esas ganas (por suerte, auque pocos, en Cantabria les hay buenos) Les quiero dar las gracias desde aquí por hacernos pasar un rato inolvidable, agradable y para repetir. Se que lo van a leer, porque un gran amigo de los Larpeiros les hará llegar esta entrada. Y esa persona sabe que ese día los comensales tenían algo muy grande que celebrar, estar juntos, y qué mejor sitio para ese momento que la Escuela de Hostelería de Peñacastillo. Gracias, Graciñas, de todo corazón.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.