Gags en la vida de un camarero [1]

Llevo ya varios años apuntando los gags propios, y de compañeros, que nos pasan en nuestro que-hacer diario, tanto por los pasillos internos, como de cara al cliente, incluso comentarios de los propios clientes. Esas cosas que te pasan, dices, oyes, de todo eso que sin querer metes la gamba, o que pasan, por la geta que alguno tiene, tanto clientes como profesionales.
Mi idea era con los años escribir un libro, je pobre iluso. De donde voy a sacar tiempo. Y encima liándome la manta con un blog, que parece que no, pero engancha, encima cuando ves gente que es capar de perder el tiempo leyéndote, dices por lo menos, que no eres el único chalado que anda por la red. Así que cogí a mi mujer e hija, partes activas de mi blog, activas y sufridoras como no, y les pedí un título para hacer estas diferentes entradas. Y fue la peque, la que dio con lo de Gags.
Y aquí me encuentro mirando apuntes, y buscando alguna foto por la internete, para explicaros lo que sucedió un día, allá por el año 1973, en aquella época el restaurante en cuestión era considerado el mejor de la región. De hecho durante muchos años fue el único que tenía una estrella Michelín, así que si alguno busca un poco de información sabrá de qué local os hablo.
Se cambiaba la carta a diario, y ese día el chef había puesto unos maganos frescos de guadañeta en su tinta. Empieza el servicio, llega la primera comanda y como no, piden una ración de esos maganos que están de vicio. El jefe de cocina llama al pinche (venido de muy lejos, siendo hoy en día, para mi, unos de los mejores cocineros con los que he trabajado) y le pide que saque la cazuela de los maganos, a lo que le contesta que les ha tirado.
– ¿Cómo que les has tirado?
– Jefe antes de ir a comer usted me dijo que controlara los maganos.
– Si, recuerdo lo que te dije que hicieras, por eso te digo ahora donde los guardaste.
– Jefe les tiré pues al abrir la cazuela, les vi todo negros y estaba claro que se había quemado.

Hecho verídico como todos los que os voy a contar, por muy increíble que a veces parezcan, pero en este caso ese día no hubo maganos para nadie. Y durante mucho tiempo ese pinche fue el hombre pez de la empresa.

Espero os guste y que esta serie de gags os anime a comentar.
 

2 opiniones en “Gags en la vida de un camarero [1]”

  1. Te dejo aquí una reciemtísima anécdota.

    Hemos ido, yo y un colega, a uno de mis restaurantes favoritos. Cenamos que lo flipas, bebimos que lo reflipas y como estoy de vacaciones, había prometido abonar yo la cuenta.

    El caso es que, en el momento de efectuar el pago, vi que mi targeta de crédito, ¡no estaba donde debiera!. ME HABÍA COMPRADO UNA CAFETERA ILLY EL DÍA ANTERIOR, VÍA IMTERNET Y LA HABÍA DEJADO AL LADO DE MI PC.
    Tengo una tarjeta de otra entidad; pero el caso es que debido al deterioro de la misma, la sustituí hace unos días y ni siquiera la había ativado!!!.

    Mi amigo, con una visa que sólo utiliza para comprar entradas, billetes de avión, etc…, no disponía de más de 100 leuros (que para un parado a fin de mes ya es decir).

    Para más inri, el equipo de sala fue totalmente renovado y las caras amigas de hace unos meses, no estaban para tranquilizar la situación. Total, que nos quedamos con 50 € para seguir la noche. De pillar el coche para recorrer 70 Km hasta casa, ya ni hablamos. Con lo cual acabamos rompiendo Santiago; la broma de haber dejado un pufo en el restaurante más emblemático de la ciudad, nos acompañó toda la noche, hasta el punto que nos encontramos con un ex empleado del mismo de sala y otro de cocina (a este último sólo lo conocía de vista). Imagínaos "el percal", para que un tipo anónimo de nuestra misma edad, que no hacía si no disfrutar de la noche, se enterase por medio de mi colega del pufo que habíamos dejado en su anterior lugar de trabajo. Del resto de la noche, mejor no hablar. Acabamos sin un céntimo, durmiendo en el coche y en serio estado de ebriedad. Hacía tiempo que no me reía tanto.

    ¿Como de reciente ha sido esta anécdota?. Pues me acabo de levantar de una más que necesaria siesta y mis deberes para hoy, constan en pasarme por un cajero para luego correr a abonar mi, todavía existente, deuda. :-):-) 🙂
    🙂 🙂 🙂 :-)))))))))))
    En fin,no hay bien que por mal no venga y la noche de ayer es ya, inolvidable.

  2. Daninlan si que fue buena jejeje de esas si me han pasado pero siendo yo el que deja marchar al cliente con un corte increíble, hasta las llaves del coche me querían dejar en fianza de que volverían. Y todos menos uno han vuelto jejeje un saludo y mil gracias por tu gag.

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