Hijos de Gelín en Nueva Montaña

Hace mucho que no traigo una aventura gastronómica. Lo cierto es que cada vez me cuesta más salir, y en casa tengo de casi de todo lo que necesito para homenajes gastronómicos, que sigo dándome, y cuando un buen vino me hace temblar, le paso los apuntes a Ankabri para que os hable de él.
Pero el otro día, por motivos que no vienen a cuento, fui hasta Hijos de Gelín. No es la primera vez que andaba por allí, pero esta vez si tenía las suficientes ganas de tomar notas, fotos y demás para luego contároslo.
Os dejo aquí, su página de Facebook por si queréis echarle un vistazo. Lugar para picar, aunque también os podéis tomar una buena carne con su menú de Chuletón a la Piedra, o alguna de las varias jornadas que hace durante todo el año.
Sitio informal, con una carta amplia de picoteo, con menús y demás, aunque creo que ya va siendo hora que cambie las cartas, quizá llevan ya demasiado uso, al igual que el cestito de pan que pone un pan de barra muy normalito, cobrando 0,70 € la ración, se puede mejorar bastante ese apartado.

Pedí tres platos:

Ensalada de Jamón de Pato y Queso de Cabra:

La típica ensalada con zanahoria, maíz, espárrago, aceitunas verdes y negras, lechuga, brotes de soja, canónigos y cherry, y un queso de rulo de cabra gratinado. Apetitoso, nos pusieron un convoy, muy bonito de diseño, pero tanto el aceite como el vinagre mejorables, sin lugar a dudas, aunque ese es un gusto muy particular mio, eché de menos más jarabe de cabernet para aliñar esta ensalada no sólo el queso.

Carpaccio de solomillo con parmesano y orégano:

Muy rico la vedad, me sorprendió mucho su temperatura, totalmente perfecta, con buen aliño, y unos cherrys que le iban muy bien. Todo un acierto la verdad, buenísimo.

Sartén burgalesa:

Una morcilla espectacular, inmejorable, con sus patatas y sus huevos, esta sartén es todo un homenaje al colesterol, pero del bueno.

Pedí postres: un Pudin Coco

Sabroso, típico, clásico pero aún así muy bueno

Brownnie:

El típico pero muy apetecible, estaba en su punto y bastante agradable, quizá a ambos postres les sobraba tanta nata montada.

Unas cervezas, un culín de sidra, o quizá fueron dos pues estaban con las jornadas de la sidra, agua y unos cafeses para pagar 57,20 €, lo justo, correcto.

Hijos de Gelín, de verdad merece la pena ser visitado.

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