The Ninja Bartender (I) Taitinger para todos

Comenzamos hoy un nuevo apartado en Larpeiros en Cantabria: Vamos a intentar convencer al Ninja Bartender de publicar sus cartas, esas cartas que el tiene escondidas y que pocos han podido leer, escritas en sus momentos de reflexión. Huelga de decir que nosotros (Los Larpeiros en Cantabria) no tenemos nada que ver con sus opiniones, pero creo que todo el mundo tiene derecho a leer estos documentos que tal como el Ninja Bartender explica: “No sólo es verídico sino es verdad”, vivencias durante el transcurso de su trabajo como camarero. Tras varios meses de ir detrás de él por fin conseguimos publicar la primera de ellas. ¿cuántas más serán? sólo él lo sabe quizá no halla más o quizá un montón, depende de su estado de ánimo.
Esta primera la titula Taitinger para todos y sin más preámbulos aquí la tenéis:

The Ninja Bartender: Taittinger para todos:

Voy a dedicarles unas palabras sobre una criatura de la que he tenido la fortuna de analizar a lo largo de doce años. A todos nos han llegado comentarios sobre ellas, pero nunca se ha podido documentar con exactitud,  ya que existe un secretismo y complicidad entre el que la hace y le deja hacer, como el ladrón y la casa de empeños.
Porque seamos justos, en España, no nos jode que haya corrupción, lo que nos jode de verdad, es que esta, no nos salpique a nosotros y a otros sí. No conozco a nadie que haya denunciado a un corrupto que le estaba llenando las sacas. Y siempre alguien se las llena. Y ser testigo directo de esto y contarlo solo pasa en contadas ocasiones.
La criatura en cuestión es el  Politicucho Ibérico Ronchador, al cual llamaremos PIR.
¿Qué es un PIR?,  ¿Cuál es su origen? En la pasada década, las modas nazi-onanistas consiguieron desviar obligaciones y servicios que antes estaban centralizados,  y pasar a ser competencia de las autonomías. Estos cabrones no buscaban trabajar más y mas duro, buscaban controlar más cantidad de dinero. Si la saca está más llena, menos se notará lo que robemos.  Pero las obligaciones con el ciudadano había que tratarlas,  y el electo de turno, al que llamaremos sheriff, pensó:

    * Coño,  ahora que me han elegido no voy a trabajar, yo estoy aquí para robar y salir en las fotos. Llamaré a mis colegas, los nombraré asesores y que ellos se lo curren. Les llevaré conmigo y comerán de mi mesa. Y si por casualidad, se lo curran bien, les dejaré que pillen lo que a mi no me entre en los bolsillos.

Y así, cual conejo en Australia, el PIR empezó a multiplicarse en España. Cada sheriff cargaba 5 o 6 PIRs a su chepa.
La vida media de este sujeto es de cuatro años. Depende de su sheriff, si cae él, caen todos. Da igual que por casualidad lo haga bien. El que venga detrás traerá sus propios PIRs, así que su único objetivo en estos cuatro años será el de lamer la máxima cantidad de tejido escrotal de su amo y tenerle contento.
El PIR, por serlo, dispone de un sueldo y de unas dietas. Estas llegan alcanzar hasta el 30% de su sueldo, pero ojo, estas dietas no son dinero en efectivo, o lo gasta o lo pierdes. Y esos euros yendo al chino a comer no te los gasta en un mes. Para este problema, se inventó una solución; la alta cocina española.   
Y ya no se trata tanto del comer como el del beber. Porque cualquier humano no puede estar todo el año comiendo percebes pero si puede estar bebiendo vino,  que si vale 200€ mejor que el de 30€, porque dicen que es bueno para la salud, no vaya a palmarla antes de que acabe su legislatura. ¿Quién te piensas tu que paga las botellas de agua a 60€? Ni tú, ni ellos con su dinero, pero con el nuestro, sí.

– ¿Les gustaría a los señores que les aromatizáramos los platos con trufa blanca?

– Por supuestos, campeón, ponle un kilo de eso al guiso y otro kilo más en un tupperware para llevar a casa; que lo pruebe la parienta.
El PIR no nace, se hace. El dedo divino de su jefe de filas le señala y le dice:

    * Tu has sido elegido para asesorar esta consejería, saca lo que puedas para ti y no me metas en líos. Mi deuda está saldada. Serás el segundo ayudante del secretario del consejero.

Da igual el puesto o lo preparado que este, el PIR, en el pasado, enterró algún muerto de su jefe y llegó la hora de cobrar.
El primer día en el despacho, comprueban que tenga Internet para poder ver porno y jugar al spider. Aburridos, rebuscan en los discos duros para ver si encuentran algún asunto turbio que el pasado usuario de ese despacho se dejara y así conseguir un tanto con el sheriff. Pasan las horas sin hacer nada esperando que alguien les reclame aunque sea para grapar unas hojas hasta que llega un PIR ya veterano y le dice:

– ¡Vamos majo, a currar!
Porque España no se gobierna desde un despacho o desde una sala de conferencias,  se gobierna desde un salón privado de un restaurante con un copazo en una mano y un puro en la otra. Esté prohibido fumar o no. Ahí es donde se fragua la política de verdad, entre humo y alcohol. Así nos va.
Y ahí empieza a llegar la carretada de coches oficiales. Entran y mi compañero y yo nos miramos y le digo:

– Mira tú, jeje, el nuevo.
Ante él se abre un mundo diferente al que está acostumbrado, el de los restaurantes de lujo. El PIR analiza el entorno, este será su futuro lugar de trabajo, su coto de caza, tiene que ser como su segunda casa.
Se sienta en la mesa, la espalda erguida, él sabe que no debe poner los codos en la mesa pero la costumbre le puede. Los retira rápidamente.

-Tengo que arreglar eso, piensa.
Llega la hora de la comanda. Presta atención a los platos que se les ofrecen de palabra. No hay carta. ¿Para qué? Sabemos lo que les gusta, sabemos que quieren lo mejor, lo más caro.
El sheriff ordena el picoteo para todos.

-Elegiré de segundo carne. Me den lo que me den, me lo comeré.
Llega la hora de elegir la bebida, doscientos quince vinos a elegir y treinta dos clases de aguas. Te cagas.

    * Yo siempre pido el de la casa, piensa. El zote no distinguiría un rioja de un Repsol motor oil.

El sheriff elige el vino. Ya le tocara a él otro día. Se queda con los nombres de esos posibles candidatos para regar los futuros papeos que serán muchos.
Empiezan a ronchar. Él espera cauto, mirando a los demás, hasta saber con qué cubierto empezar atacar los picoteos. Observa con atención los comentarios del sheriff sobre el vino y la comida. Recordando todo los detalles: que si los taninos, que si los sulfitos, que si las sales del Himalaya.

    * ¡Joder del Himalaya! Dice para si, – ¿no había una mas cerca?

Soltara esas mismas chorradas una vez fuera, en el mundo exterior, para tirarse el pegote con sus amigotes de mahou y Telepizza.
La conversación es amigable, amena, que si fútbol, que si las nuevas becarias:

    * A esa nueva becaria tuya, me la llevaría a hacer fotocopias. Dice uno, mientras rompe en carcajadas. ¿Me la pasas?

Nada de trabajo mientras se come, se enfría la comida. Eso se dejará para la sobremesa, para cuando no haya camareros, para cuando estén solos, para cuando nadie les oiga… porque si lo hiciesen, nadie les votaría.
Llega la hora del café y la copa. El sheriff pide un gin-tonic como siempre. Los demás sus gustos y le llega la hora al novato de elegir.

    * Tomare un gin-tonic también.

Seguidamente le pregunto:

    * ¿Con que ginebra, tónica, hielo y copa lo prefiere usted?

Menos le hubiera dolido una patada en los huevos que esa pregunta, pero el PIR es listo, ha llegado hasta ahí gracias a eso. Lo piensa dos segundos y decide la única respuesta que no le dejaría en ridículo delante de los seniors.

    * Tráigame uno, como el del sheriff.

Si es bueno para él lo será para mí, piensa,
A 24€ el copazo, como para no serlo. Y no se tomaran uno, caerán unos cuantos, mientras se reparten el botín. Para eso disponen de un teléfono, para llamar a un servidor.
Y así, empieza la brillante carrera de un PIR. La duda y la ignorancia le duran poco. Como ya he dicho el PIR se hace y la práctica lleva a la perfección. Evoluciona.
Y día a día, en pocas semanas, ya será capaz de comandar la mesa él solo, para lidiar con sus propios asuntos de choriceo y mangoneo.
Era cotidiano, monótono el sonar del teléfono por las mañanas:

-Prepáranos una mesa para seis que llegamos en media hora.
Y hay entraban, frotándose las manos.

– ¡Eh, campeón!, Taittinger para todos. Grita el bocas. Que  venimos muertos de frió.
Y les daba igual que ese día vinieran del entierro de un militar asesinado por ETA.
Está confiado, seguro. Está en su salsa. Lo tiene dominado. Bromea con el maître, con el chef, con los camareros. Sabemos lo que le gusta y cómo le gusta, como si estuviese en casa, que cojones, mejor que en casa. Se siente como el puto Tony Montana. “The World is yours”.
Y  no sólo en el comer se les nota. Quedó aparcada en el fondo del armario la zamarra del decathlon para dejar sitio a los trajes a medida y los abrigos de cuero.
A los pocos meses se dará cuenta que no solo puede venir a comer él, también puede llevar a la familia y amigotes los domingos. ¿Por qué no? Todo lo pagara la consejería, mis impuestos, los españoles. España esta en ronda.

– Eh, chavalote, prepáranos unos bocadillos de solomillo para llevarnos al fútbol y sácame 4 paquetes de marlboro de la máquina y apúntalo todo a la cuenta, ya sabes, sin especificar.
Que hace frío y llueve:

    * Eh, campeón, prepáranos un salón privado con el cañón pa ver el partido, que hoy no hace pa tomar el aire.

Los días pasan, cada día que no ronchas por la jeta, es un día perdido.
“Carpe diem” decía el sabio. Y doy fe que siguen a rajatabla esa idea.
Cada vez está más cerca el día del juicio final, el día de las elecciones.

    * Que no las adelanten, que no las adelanten. Rezan todos ellos con la lengua llena de pelos.

Pero ese día llega, y nunca se sabe cuándo va a estallar una crisis, un tren, o los cojones de la gente ya hartos del mangoneo generalizado.
Y en el minuto posterior a las ocho de la tarde de ese domingo saben si les va a tocar comer solomillo o filete de lomo.
Los sheriffs están cubiertos. Muchos pidieron excedencias en sus antiguos trabajos o se colocaran como consejeros en empresas a las que ayudaron con su política. Pero para el PIR no hay nada, solo lo que le haya dado tiempo a robar. Y qué raro se hace ahora volver a ese filete de lomo. Olvidaron ya su textura, olvidaron su olor, olvidaron su sabor.
El tiempo pasa y de vez en cuando los ves por la calle, ya no van en coche oficial, van a garra, con la zamarra del decathlon.  Están más pálidos, sin afeitar, más “delgados”. Les ves en el corte ingles, giran la cabeza y su mirada se proyecta hasta la tienda de delicatessen, se paran unos segundos y luego… suspiran; y cual pollo sin cabeza se dirigen con el carrito a la sección de congelados.
De antaño, asiduos a diario del local, desaparecen por completo. Te preguntas ¿Por qué ya no vienen esos clientes que durante cuatro años, día si, y día también, venían a ronchar como orcos? … La respuesta es sencilla. Nadie paga 120€ por barba de su dinero por comer todos los días.
Les dejo, tengo trabajo,  que ya está llegando el coche oficial del nuevo ganador.  Para el perdedor, solo le quedan sus recuerdos y el filete de lomo.

14 opiniones en “The Ninja Bartender (I) Taitinger para todos”

    1. Gracias, Ankabri. Saludo recibido y reexpedido.
      Con permiso del sr. "Ninja",yo hubiese redondeado el último párrafo añadiendo a "solo le quedan…" lo siguiente: "… y la esperanza de un vuelco electoral en 4 años".
      Seguimos en el siglo XIX: cuando tomaba el poder Cánovas todos los funcionarios nombrados por Sagasta eran despedidos, y lo contrario ocurría a los 4 años.
      Así va y así nos va.

    1. El gran problema es que SIEMPRE DIRIGEN LOS MISMOS: La tristemente famosa "Clase Política".
      Muchos parece que nacieron en un coche oficial con chófer y no han tenido el "detalle" de bajarse de él.
      Su "vida" está más que arreglada. Esos son los peores.
      Los advenedizos de "menú a 150 €" no son más que eso: advenedizos.
      Todos, más o menos, les conocemos; pero los que "cortan el bacalao" de verdad por aquí vienen solo de vez en cuando, pero a la hora de votar salen mucho en la tele.
      Saludos cordiales.

      Saludos.

  1. Al principio me sorprendió, según continué leyendo me gustó, y al final, cuando terminé totalmente la lectura del comentario me he puesto de pie para aplaudir: bravo!!!.
    Los españolitos iremos comprendiendo tarde ó temprano que merecemos tener otro tipo de gobernantes.
    O…no lo merecemos?
    Acaso tenemos lo que realmente merecemos???
    Miedo me dá contestarme.

    1. Franchesca como he dicho antes claro que nos daremos cuenta y espero que seamos muchos los que gritemos y nos alcemos para cambiar esto, porque sino está claro que tenemos la clase política que nos merecemos, un saludo y gracias por comentar.

    2. Mi querida y desconocida "Franchesca", a mi también me da miedo contestarme a esa pregunta. Es gran problema es que cuando lo hago me respondo "SI", y suelo concluír com "…apaga y vámonos".
      Saludos.

  2. Bruno a mi también la respuesta me sale sí, pero por eso hay que moverse, salir y luchar por lo nuestro y que esos PIR no nos toquen más los ….
    PD. Impresionante el artículo de genoveses, ya lo hemos puesto en facebook y twitter para que la peña lo comparta, es un pasada, muchas gracias

  3. ¡Bravo!

    Sobervia lección de un texto que representa escenas por desgracia costrumbristas y poco o nada aplacadas por este período de crisis que NO afecta a todos por igual.

    No me queda otra que reconocer el morbo que me suscita, la experiencia del camarero ante tal espectáculo. Se me antoja como la montaña rusa de emociones entre lo jodido de aguantar a esa gentuza y el hecho de que sea su enfoque al delirio restaurantil, lo que, en buena parte, sostine el negocio en el que trabajan. Eso de hacer que no oyes, o reir gracias sin puta gracia, rara vex puede ser plato de buen gusto.
    Nunca me he atrevido a preguntar sobre ellos a mis hosteleros amigos; yo les llamo "los 199,5"; pues algunos tienen el límite de 200 pavos en gastos y procuran no quedarse muy lejos de ese límite; incluso llegando al vil regateo para que la factura no rebase lo irrebasable.

    También es cierto que esa gente se me antoja miserable hasta decir basta. No los veo dejando propina de su bolsillo ni pa diós y son incapaces de disfrutar de algo que no les salga gratis.
    Pensar ahora en las escasas veces en las que he cruzado mi mirada con alguno de esos peces, desde mi condición de cliente que paga y agradece (y gana en el mes, mucho menos que ellos en la semana). Ves sus ojos, su sonrisa socarrona y no te queda otra que hacerle entender con la mirada que cualquier gesto por encima del hombro, puede costarle un cuchillo en la garganta, cuando se levante para ir al servicio.

    No hay más ley que la siciliana; la otra no funciona.
    Uno no lleva del todo bien, que se diviertan a costa de su dinero… Me toca los… en fin, hay quien no se merece ni el filete de lomo.

    1. Danin bravo a ti, porque en vez de una respuesta casi haces un post. Está claro que tenemos que movernos ya, empezar a darnos cuenta de que estos PIR y sus Sheriff no son más que jetas, con la cara muy dura y que en el fondo se la suda si nosotros vamos al paro o no, mientras ellos tengan el culo caliente en su silla.
      Propinas estos ??? llevo casi 30 años en la profesión y les he dado mucho de comer y de fiestas, al igual que el NInja Bartender les hemos aguantado mucho, y nunca, jamás, ni un duro de propina menos aún un céntimo. Despertemos de una vez, hagamos lo que halla que hacer y a ver si dejan de reirse de nosotros a la p. cara. Mientras cuando vengan a comer, no queda otra que aguantar estoicamente sus risas y chistes.
      Gracias Danin por tu visita. NOs leemos.

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