Partos de Nacho [10]: ¿Piriñaca?

Os traemos otro parto de Nacho, genial como siempre:

¿ “P I R I Ñ A C A” ?
      Hace unos días estaba intentando espantar el horrible calor que este irregular verano trae algunas veces dándole sin compasión a la cerveza rubia mientras charlaba con un viejo conocido de muchas batallas por esos mundos cuando se acercó la llamada “hora de comer” y la conversación derivó a eso, a la comida.
      Yo le aseguré que en días así, con el calor que hacía, pasaba olímpicamente de esa hora y de esa comida y que ya pillaría algo por ahí cuando entrase el hambre. Es una diplomática manera de decir “tú haz lo que quieras, pero yo paso de ir a casa y me tomo otra al menos”.
      Mi compañero de guerras es hombre decidido, y decidió postergar la comida y seguir con las rubias pero sin cambiar el tema, tal vez con la oculta intención de que el tabernero se estirase con las tapas sin conseguirlo. 
      Hablamos de lugares comunes del habituallamiento estival, tales como la imposibilidad de meter al coleto un cocido montañés o plato semejante (aunque conozco gente que lo hace con total tranquilidad y placer) y, naturalmente, del tópico veraniego, de las ensaladas; y ahí comenzó una disputa que no se saldó hasta 3 ó 4 cervezas después, yéndose al cuerno la “hora de comer” y cualquier atisbo de hambre.
      Entre las ensaladas hay una, pobre pero honradísima, que para mi destaca y brilla con luz propia, le aseguré. Lleva patatas cocidas, huevo cocido, tomate, cebolla, aceite y vinagre. Nada más y nada menos.
     -“Ah, la piriñaca” me contestó. “Muy rica, pero NO LLEVA TOMATE”.
      No me gusta nada eso de no tener razón, y siempre de todos los siempres he sabido que la PERIÑACA lleva tomate, y así se lo hice saber mientras pedía otra ronda.
      Me dijo que estaba equivocado en lo del tomate, y que se llamaba PIRIÑACA.
      Tenía que haber dejado el asunto ahí, pero soy muy burro, incapaz de dar mi brazo a torcer si creo que tengo razón, así que volví a negar la mayor e insistí en mi argumento.
      No salíamos de eso, y tras preguntar al tabernero que miraba el telediario, quién de los dos llevaba razón nos contestó en la práctica que los dos, que la había “sin” y “con”; y mi camarada se negó en redondo a aceptar eso como respuesta y se le encendió la bombilla: “Vamos a salir de dudas”, dijo, y sacó de un bolsillo una de esas maquinitas con Internet que son tan caras, tan delgadas y están tan de moda.
      Me llevé la primera en la frente, pues el diccionario de la Real la reconoce como PIRIÑACA. Hubiese roto la botella en el cráneo de cualquier académico que se presentase, pues me sigue “sonando” tan mal como raro, pero eso solo era el principio: resultó que en efecto, NO LLEVA TOMATE.
      La segunda en toda la boca. Leí con fijeza los ingredientes: patata nueva, huevos cocidos, cebolla dulce, aceite virgen extra y vinagre.
      Mi camarada jugaba con cierta ventaja: ha estado casado y algo se le habrá quedado de fogones y alacenas de esa época mientras que yo, al consagrarme en cuerpo y alma a la vida contemplativa y al sabotaje, solo entiendo de cerveza, licores y comida-basura.
      Dado que cuando se saca una maquinita de esas no se puede al parecer guardar, mi compadre continuó con la receta:
      PARA CUATRO PERSONAS:
800 grs. de patata nueva
6 huevos
4 cebollas dulces
Aceite de oliva V.E.
Vinagre de Jerez
Sal fina
Resulta que si añades un solo ingrediente mas ya no se llama PIRIÑACA, sino que entramos en el asombroso mundo de las ENSALADAS CAMPERAS y que, como todas las demás, admiten de todo lo que uno quiera echarlas, desde espárragos a manzanas pasando por todo lo que se pueda ocurrir a una mente no estropeada del todo; y solo con una condición: debe aliñarse NECESARIAMENTE con aceite, sal y vinagre pues si se nos ocurre mezclarlo con otra salsa, desde mahonesa a tártara o rosa se convierte en ENSALADA RUSA (que ni se come en Rusia y no se llamaría así, claro).
Fue mucho lo que aprendí de ensaladas ese día. Y solo de ensaladas, pues cada vez que creo que tengo razón no suelo bajar del burro, pero ya empiezo a temer a los “internautas callejeros” que pueden demolerte los argumentos apretando una tecla.
Por cierto, tres horas y varias cervezas después comí un PEPITO DE LOMO CON PIMIENTOS si es que se llama así, tal vez haya crecido y se llame DON JOSÉ según la Academia,
By Nacho Solar

2 opiniones en “Partos de Nacho [10]: ¿Piriñaca?”

  1. Periñaca o piriñaca. Qué bueno. La misma disputa tuve yo con mi pareja, pues cuando yo intentaba hacer la periñaca que me enseñó a hacer mi padre (con tomate) le añadía zanahoria y me mataba. Y él que nunca había oído esa palabra tuvo que admitir que existía gracias a un recetario de Vázquez Montalbán, La cocina del mestizaje, que en su página 85 incluye una ensalada andaluza llamada piriñaca, pero ésta no lleva patatas. Una versión andaluza de la ensalada norteña? ¿o al revés?

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