Partos de Nacho [17]: Sopa de Huesos

Ya echábamos de menos una de estas entradas del genial Nacho, aquí os dejamos una receta muy especial:

Receta decimonónica

En estas fechas dadas a la subida estratosférica del colesterol y los triglicéridos debido a los fastuosos abusos a las que somos tan aficionados (y que no nos falte), estoy disfrutando de un libro sobre la Guerra de la Independencia 1808-1814 que me está pareciendo muy interesante, ya que no solo cuenta las batallitas sino que habla de la forma de vida de militares y civiles en la época.

Haciendo la eterna digestión de todo lo que me he metido y suponiendo lo que a esta fecha (27/12) aún me falta por meter, he dado con un capítulo que habla no ya de las necesidades alimenticias de los ejércitos enfrentados, españoles, ingleses y portugueses por un lado y franceses y sus aliados por otra; sino e las tremendas hambrunas que pasaron todos combatiendo años sobre una tierra improductiva por el abandono y sin rutas de abastecimiento.

Así he encontrado esta receta de campaña para uso de sargentos y “cavos” (sic) editada en la única parte de España que no llegó a ocupar Napoleón, Cádiz; y que dice bien a las claras que todo se puede usar para comer y que “a buen hambre no hay pan duro”

He respetado el castellano en que está escrita, pues creo que le da un toque mas auténtico.
Felices fiestas a todos y, cuando estéis ante una mesa colmada, recordad a esa pobre gente de tropa.

Sopa de huesos

Si en un sitio de Plaza u otro paraje donde escasean los alimentos se quiere sacar partido de los huesos, se podrá usar el método siguiente:
Se ponen los huesos y se los machaca en un mortero destinado a ese objeto, quando están hechos pasta, se extiende en una cacerola de oja de lata como las espumaderas, la que se llama diafragma.
Se mete en una olla llena de agua y se pone a hervir como para azer la comida ordinaria: una libra de huesos cocido en ocho cuartillos de agua, es decir la medida para quatro libras de carne.
Da después de seis oras de cocer a medio hervor cerca de siete quartillos de caldo, y deja media libra de suco alimenticio que dan los huesos. Este caldo quando se enfría deja dos onzas de grasa que se puede emplear en la cocción de legumbres.
El peso de los huesos cocidos disminuye una mitad y el caldo que produce es igual a quatro libras de carne
“Instrucción para sargentos y cavos de la Infantería”, publicado en Isla del León, Cádiz 1813

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