Partos de Nacho [V]: Salsas especies… (II)

Pues aquí tenéis la segunda parte de las salsas de Nacho:

Salsas, Especias y Potingues ( y II) 

Las especias son fundamentales si queremos hacer creer a nuestros incautos conocidos que controlamos perfectamente el espinoso tema de hacer la comida.
      Y no es tanto el hecho de hacer uso de ellas a la hora de cocinar sino de conocer el nombre de muchas para seguir en nuestra falsedad habitual y pasar por lo que no somos.
      ¿Hay algo más demostrativo de la habilidad culinaria que un mueble especiero en la cocina bien repleto y bien visible?. No. Es el golpe definitivo.
      El mueble especiero es a la impostura en la cocina como el hacerte de una caja de transporte de un taladro suizo “HILTI” mientras llevas dentro uno comprado a los chinos. Cualquiera que te vea con esa caja pensará que eres un profesional cualificado, pero tú sabes que no eres capaz de hacer un agujero para colgar una percha en tu cuarto de baño sin echar abajo  todo el alicatado.
      Es muy aconsejable que compres el mueble. Puedes hacerlo en plan bricolage, naturalmente;  pero todos sabemos que es imposible en la práctica así como potencialmente peligroso. ¿Lo dudas?, un ejemplo: todos sabemos que hay dos maneras de arreglar un interruptor de la luz; una es mortal, la otra es llamar a un electricista.  Así que no te compliques la vida y hazte de uno ya montado y listo para usar, los “Todo a 100” tienen varios modelos de apariencia endeble y es muy fácil que así sean, pero es cuestión de comprar otro cuando se rompa.
      ¿Qué especias debemos tener en nuestro mueble?. Todas las que puedas. Y cuanto más extraño sea su nombre, mejor. “Cúrcuma”, “Estragón”, “Hinojo”… nombres exóticos y sugestivos que disfrazarán tu impostura.
       No olvides abrir los frasquitos y vaciar un poco por el retrete para que parezca que los has utilizado.
      ¿Qué te da por usarlas?. Bueno. Tú mismo. Realmente el único riesgo que corres es que el resultado de lo que cocines con ellas sea un poco más fétido que sin usarlas, así como algún que otro desarreglo intestinal más o menos leve.
      Yo personalmente adoro a la pimienta negra. Me sirve prácticamente para todo y durante mucho tiempo si tenía alguna invitación de otro impostor llevaba siempre en algún bolsillo un molinillo cargado (junto al botellín de “Tabasco”) y nunca me defraudó. Además, en mis platos sustituye a la sal, y dicen los expertos en sanidad y nutrición que eso es bueno, aunque no sé yo si será como aquello de que el pescado azul era malísimo, y luego…

      Los “Potingues” se consiguen añadiendo especias a las salsas, y aquí se abre todo un mundo de experimentos que pueden proporcionar al comensal momentos inolvidables, auténticos fuegos de artificio en el paladar y paraísos naturales del sabor. O bien la muerte súbita. Vosotros veréis.
      Personalmente he intentado alguno, y reconozco que, si no te excedes en las cantidades mezcladas, el resultado no es especialmente desazonador; y con la virtud añadida de que no suele ser explosivo ni altamente tóxico. Intentadlo y contadme vuestras experiencias.

      Y hasta aquí esta colaboración en el blog de mi buen amigo el ilustre experto Ankabri. Espero haber sido de ayuda, aunque si alguien me confirma que si pondré seriamente en duda su salud mental.
      El que avisa no es traidor.

By Nacho (08-02-2013)

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