Restaurante Cormorán By Sergi Arola

Bueno pues después de un montonazo de tiempo por aquí volvemos y qué mejor ocasión para contaros nuestra experiencia gastronómica, que hablaros de un restaurante que ya teníamos ganas de conocer en Santander, y no es otro que Restaurante el Cormorán, hoy en día con el aliciente de tener como asesor a un grande que fue y que a buen seguro volverá a ser: Sergi Arola.
Fue un evento super emotivo en el que pudimos estar juntos unos cuantos compañeros que con el paso del tiempo podemos ir considerando parte de nuestra familia, y a buen seguro que irán entrando en el mundo Larpeiro. Sobre todo el que nos invitó a la cena que cada vez es más larpeiro y zampón y él se va dando cuenta de ello.

Hace mucho tiempo que no os escribo y hoy lo hago porque me ha encantado ver cómo un local con muchas reformas y dueños a su espalda parece que por fin tiene gente para hacer que esta maravillosa playa de El Sardinero disfrute de otro buen local donde no sólo disfrutar de la comida sino de las maravillosas vistas que esta ciudad ofrece.
Ni siquiera tenía intención de escribir, pero fueron tantas las emociones y recuerdos obtenidos que a medida que la velada iba pasando más ganas me daban de sentarme delante del teclado y hacer que el cursor no parara de moverse.

Un mesa larga con amigos alrededor de platos, copas y comida para reír y disfrutar. y aquí es donde quiero hacer un gran apunte para esta maravillosa profesión que es la de camarero, porque ellos trabajando, esquivando brazos, cuerpos y gente, no dejaron de tener una luz en los ojos y una cálida sonrisa que hicieron que nuestro momento en el Cormorán by Sergi Arola fuera aún más mágico.
Llegamos a la recepción al lado de una bonita cava de cristal con botellas dentro de ella que apetecían ser abiertas, con diferentes vinos por copas y yo decidí pedir un Campos Góticos roble del 2012, me gusta este Ribera, además Pedro es un hombre encantador, que sabe muy bien respetar el campo, la vid y por consiguiente mantiene la línea para que su vino sea muy placentero de beber. Hicimos una noche una Cata en Las Carolinas que estuvo genial, os dejo aquí el enlace.

Y pasamos al comedor, he de reconocer que la mesa estaba bien presentada, a pesar de no tener mantel no se hecha de menos, y me ha gustado el soporte de los cubiertos, original, con su piedra por si tienes que colocarlos en la mesa, y para nosotros algo importante es el plato del pan siempre nos gusta poder contar en el.

Abrimos un par de botellas para empezar y poder hacer un brindis por la unión de todos en esta mágica noche, y elegimos un espumoso Brut Nature Gran Cueva 100% Chardonnay de Bodega Verum, me gustó poder tomarlo en copa de vino y no esa de flauta típica que cada vez me gusta menos. Burbuja algo justa pero una nariz con toques de mantequilla y jalea real muy agradable, facil paso de boca y cumplió perfectamente su cometido, aunque yo no sólo lo usé para brindar dado que con los dos aperitivos que ahora os cuento hizo una gran armonía.

Los aperitivos, Pan Tomaca acompañado de pan de cristal,

y una Crema Tresviso con aceitunas



ambos sabrosos y muy bien logrados.

Tomamos Ensaladilla Rusa con suave de mayonesa y Katsuobushi, este último es una elaboración del Bonito o Atún en seco que te permite prepararlo en lascas, lo que le aporta un toque muy curioso. La ensaladilla estaba rica con unos grisinis dando una perspectiva de altura al plato. Estaba muy sabrosa la verdad.

Bocata de calamares, una receta mítica de Sergi pero un poco trasformada, usando una especie de Brioche negro de leche en vez de su primer pan tostado. Original, un bocado apetecible y delicioso, para comerte unos cuantos sin pensarlo.

Albóndigas guisadas con chumichurri y fondue de queso tresviso. Pues bien ricas la verdad, aunque por supuesto nunca estarán tan buenas como las albóndias de la abuela pero si es divertido pinchar y mojar en el queso, aunque he de reconocer que para mi la salsa de las albóndigas pecaban de vinagre en exceso, pero ese es un gusto particular mío.

Esto es un suma y sigue, nos encanta esta forma de sufrir para engullirnos Buñuelos de Merluza con crema de Vermuth blanco. Magristral conjunción, con una merluza de gran calidad, buñuelo suave y en la boca armonía de sabores, donde sabes que estas con un vertmuth con toques de naranja y ese amargor final que se le pide a esa bebida. Me ha traído grandes recuerdos este plato.

Y nos trajeron Bomba de la Barceloneta, buena versión de la típica bomba que va con puré de patata y butifarra, aquí con una buena carne, y casi nos pegamos por comernos la última de ella. No era cuestión de hambre es que estaba rico y la comida volaba del plato a la boca.

Terminamos con un Arroz Negro y Calamar de Potera que fue para quitarse el sombrero y unos sublimes cordones de ali-oli suave y dificil de lograr para que no resaltase en exceso, tuvimos que pedir unos cuantos panes para dejar limpia la paellera. (Por cierto el pan si que pueden mejorarlo un poco, eché de menos calidad y variedad)

Terminamos dice, anda que… Y el Postre ? Venga Tarta fina de Manzana con natillas. Qué bueno es terminar dulce y ricamente. Y lo bien que se siente uno cuando tiene el estómago agradecido.

Y bebimos alguna que otra botella, o quizá sería mejor decir alguna que otra caja de dos vinos que nos gustan mucho en blanco fue:

Xión de Bodegas Attis en las Rías Baixas. Un albariño noble, directo, fresco. Con un pequeño paso sobre lías que le dan ese cuerpo agradable. Nariz frutal, desenfadado. Hizo una muy buen presencia.

Y de Tinto nos pusieron: Venta Las Vacas. Elaborado por Vizcarra en la Ribera del Duero. 100% tinta del país. Un vino que se deja beber y además que no dejas de beber, esto es mucho más que los peces del villancico, beben y beben… Son 12 meses en barricas de roble muy bien integrada. Un vino en verdad serio y a tener muy en cuenta.

Pues bueno, ya no os molesto mucho más, daros las gracias por aguantarme hasta el final y no quiero terminar sin volver a dar las gracias al personal del Restaurante Cormorán by Sergi Arola porque hicieron nuestra noche aún más inolvidable, sobre todos los camareros, que estuvieron a la altura y donde no faltó buenas maneras y sonrisas sinceras, gracias porque vosotros y vosotras hacéis esta profesión aun más grande.

Y cómo no, a ti que ahora lees esto, gracias por la invitación, por tu trabajo, y porque espero algún día poder devolverte con creces todo lo que estás haciendo por mi. De corazón gracias, gracias, gracias.




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