Restaurante Los Brezos: Luces y sombras

Mira que llevamos tiempo los Larpeiros sin publicar como antiguamente, pero como bien sabéis todos, es por falta de tiempo, nuevos proyectos, nuevas historias. Pero eso no quita para que sigamos teniendo ganas de escribir, porque esto de escribir engancha. Así que ahí vamos.

Ya teníamos ganas de venir a este local, así que aprovechando una visita por esta maravillosa tierra me anime a hacerlo.

Creo que Rubén va a cambiar de local, y es necesario, pero aún así podía intentar cambiar un poco la entrada y los carteles que tiene con su nombre deberían estar un poco mejor, la verdad esa primera imagen da señal de algo de abandono.

Entramos y nos encontramos con una barra, nos gustó la limpieza que había, se respiraba tranquilidad, Rubén se encontraba detrás de un pequeño mostrador mirando lo que suponemos que es el libro de reservas, le damos los buenos días y sin responder se da media vuelta, entra en cocina y al rato sale un camarero con una amplia sonrisa. Se ve que Rubén no tenía ganas de saludar, pero el gesto nos dejó con mal cuerpo la verdad  y pensamos en esa falta de educación que nos ha demostrado, pero mejor olvidarlo porque íbamos a disfrutar.

Mientras esperamos para entrar decidimos tomar un aperitivo y le pedimos al amable camarero que nos sirviera un fino o una manzanilla a lo que responde que no tienen, que si queríamos un verdejo o algo similar. Por supuesto que ese verdejo que tenía en la barra para tomar por copas pues como que no. ¿Me quieres decir que un restaurante que empieza a tener muchos adeptos, que va cogiendo buena fama, no tiene un triste fino aunque sea uno de esos que bien sabéis que no nos gustan? En fin olvidemos este segundo mal detalle y decidimos pedir la carta de vinos. Total somos dos personas y ya estaba claro que mínimo una botella nos íbamos a beber.

Nos traen la carta de vinos. Vieja, sucia, algo rota. En fin, ¡como se puede tener la carta de vinos de esa forma! Puedo entender que el contenido deje que desear, que también, pero NO que no esté presentable. Por favor que es tu imagen. Que la sala es lo primero que ve un cliente. Olvidemos este tercer fallo e intentemos disfrutar.

Pedimos uno de los blancos del Norte que más nos gusta  Yenda Spicata 2016, por cierto, tienen que mirar las denominaciones de origen que ponen a los vinos, pues hay uno que dicen que es de una zona de fuera de España ¿para qué preocuparse de verdad por la carta de vinos no? si la gente viene solo a comer ese menú degustación.

Este Yenda mira que nos gusta, y ese toque a pimiento que tiene nos encanta, con la acidez espectacular que va a hacer que este Yenda madure muy bien en botella. Un gran vino sin lugar a dudas.

Pasamos a la mesa, un amplio comedor con buena luz, y buena separación entre mesas. Nos sentamos y al poco empiezan con la comida.

Es curioso, porque nadie nos preguntó nada. Está claro que todo el mundo va a ese degustación pero por lo menos igual saber si somos alérgicos a algo, o cualquier apunte que la cocina necesite conocer, y ya que estamos, qué menos que tener una pequeña minuta con lo que vamos a comer, digo yo, que un folio no cuesta nada y todos tenemos una impresora, pero bueno hemos ido a disfrutar y pasarlo bien. Nos sirven el agua y al camarero le pregunto si nos puede decir cual va a ser el menú, y muy simpático nos dice que el no lo sabe que luego viene el camarero que se encarga de eso, está bien que un camarero de sala no sepa la comida que se sirve en un local. Pero vamos a olvidarlo y empecemos a disfrutar.

La mesa está presentada como si fuera para banquete, con tres cubiertos marcados, este es una detalle de poco personal en sala, dado que no tienen tiempo para marcar los platos que van saliendo, es un pequeño truco para adelantar trabajo pero denota la falta de manos para realizarlo.

Empezamos con la caja de bombones-tabla de quesos. Una presentación muy original, nos ha encantado, con quesos de la región en forma de bombones y diferentes tipos de pan para poderlo disfrutar. Con sabores también diferentes como por ejemplo anchoas. La verdad que todo un acierto.

Aunque aún teníamos algo de blanco decidimos pedir también tinto y así poder jugar con los dos vinos a la vez. Nos decantamos por El Hombre Bala 2014 de la D.O. Vinos de Madrid. Lo habíamos probado en varias ocasiones, pero es que esta Garnacha mira que nos gusta. Hizo que la sensación de armonía fuera genial os recomiendo que si aún no lo habéis probado lo hagáis porque os va a gustar.

Seguimos con Bombón de foie relleno de jamón ibérico con gelatina de naranja sobre tierra de pan cebolla caramelizada, reducción Pedro Ximenez y niebla al aroma de vainilla.

Bombón relleno

Un plato que se hace espectacular al utilizar el hielo seco para generar esa niebla, rico, sabroso. Un gran nivel sin lugar a dudas.

Después nos sirvieron Salpicón de marisco con tierra de calamar, falsa zanahoria de helado de pimiento con hojas de pepino. Realmente sublime, flipamos con la conjunción de aromas, sabores, texturas. Ese helado de pimiento estaba increíble, realmente inolvidable.

A continuación tomamos Risotto de boletus con falso champiñón de queso. Uno de los mejores platos, perfecto el punto del risotto y ese falso champiñón se deshizo de maravilla para dar el punto de queso al arroz. Un buen plato y también con una presentación original.

Como plato de pescado nos sirvieron cocochas de merluza con patata en dos texturas. Una patata violeta con reducción de albahaca muy sabrosa. Tres hermosas cocochas perfectamente cocinadas con el punto exacto de salsa y acompañamiento. Sabroso a más no poder.

De carne había Solomillo de ternera a la plancha con tierra de foie y pan de olivas. Rico, en su punto pero sin más.

Huevo con corazón de Tofe era el postre, muy bueno la verdad, algo que merece la pena ser probado.

Tomamos café, que ni fu ni fa, acompañado de unos dulces con un alto toque de originalidad, dado que parecen panecillos y embutido, pero son dulces muy ricos.

La sensación que nos quedó es que fueron de más a menos. Esperemos que para la próxima esos fallos se subsanen y pongan en sala el suficiente personal para que el servicio esté a la altura, a ver si ya la sala empieza a hacerse valer porque por muy bueno que sea Rubén esta debe tener el material necesario, seguro que en cocina no le faltan manos.

El precio para dos personas fue de 111.30 costando las dos botellas de vino 41€, el pan (que manía de poner lo del pan, mira que queda mal por favor) 2.40 y los dos café (a ver si lo mejoran) 4.40 (eso si que me pareció un robo) Los menús eran a 30€ por persona. ¿Volveremos? Cuando cambien de local sin lugar a dudas que iremos.

Vino Blanco Yenda Spicata 2014: a más a mucho más.

No sé por qué pero me cuesta hacer la entrada de este vino. Lleva en el mercado desde mediados de Mayo, y nosotros por suerte ya le hemos probado unas cuantas veces, encima en premier, recién embotellado sin la etiqueta puesta. Y creo que me cuesta hacer la entrada porque esto es algo más que hablar de vino, es ir un paso más allá. donde las emociones, los encuentros y los desencuentros llegan dentro. Donde poder catar y descatar productos, donde compartir botellas y licores es algo más que tomar un vino. Es dar, es tomar, es guardar algo para probar con ellos, porque ellos se lo merecen. Por eso hablar de sentimientos cuesta.
En su día ya os contamos nuestras impresiones sobre el Spicata 2013 aquí.

No es solo contar que es 100% albariño, dentro la IGP Vino de la Costa de Cantabria. Un albariño especial, con 5 años de edad. Qué importa si la menta está marcada. Qué más da si es un vino que a ciegas enseguida sitúo, sino que se lo digan al listo de la barbacoa el otro día.
Manda Cojones que sea vino de la Costa cuando está en Castillo Pedroso, mirad el Guguel Erz ese para ver la distancia hasta la costa. Pero en fin, así son en Cantabria, a veces me entran dudas si serán vascos.

No vengo a hablaros de una acidez de las buenas, de las que van a hacer que el vino se haga mayor en botella y que fliparemos con él dentro de 5 años.
No vengo a contaros que es uno de los mejores blancos que tenemos la suerte de probar.
Sí vengo a deciros que aprovechéis a comprar todo lo que el bolsillo os permita porque no hay mucho. Es más, no sería mala idea que incluso reservarais unas cajas para el año que viene, porque es un vino que se lo van a quitar de las manos año tras año.

Vino Blanco Yenda Spicata 2014, esto va a más, a mucho más. Gracias por dejarnos ser una pequeña parte de vosotros, para nosotros es mucho más que vino y compartir, es… AMISTAD.

Hotel Escuela Las Carolinas: ¿Alumnos?

Lo primero deciros que cada día me cuesta escribir más, o quizá lo mejor sería decir que cada día me cuesta más salir por ahí a picar, comer, cenar o zampar, aunque quizá lo que más me apetezca sea liar a que nos juntemos todos los Larpeiros que componemos este blog y disfrutar como en los viejos tiempos, aunque seguro que lo haríamos en casa de alguno de ellos.

Pero el otro día, sin quererlo, y en una visita rápida a la ciudad de Botín, unos grandes amigos me liaron y me invitaron a cenar. No pensaba escribir nada la verdad sea dicha, pero desde que entre en el local tuve tan buenas vibraciones que aquí os traigo un pequeño apunte de lo que nos tomamos.

Decir que el Hotel Escuela Las Carolinas pertenece a la Asociación Empresarial de Hostelería de Cantabría, y en ella se imparten diferentes masters, tanto de sala como de cocina. Y tienen bastante éxito, de echo la lista de espera para entrar a esos cursos en amplia.

Hotel de 3 estrellas en un edificio totalmente reformado del siglo XIX. En la planta noble es donde se encuentra el comedor, la recepción y el bar. Y sin más preámbulos demos paso a lo que comimos y bebimos, como detalle que me gustó bastante, es que nos sentamos a la mesa sin saber lo que íbamos a comer, sé que eso a muchos no os gusta eso de no poder elegir, pero yo estoy un poco cansado de elegir y de ver en las cartas mucho nombre y poco espectáculo, así que opté por sentarme ponerme la servilleta al cuello y disponerme a engullir todo lo que me pusieran delante.

Detalle: había plato de pan, pero con pan pre-cocido, sé que a muchos eso del pan calentito os gusta, pero yo prefiero el pan que muchas de las panaderías elaboran y olvidar encender el horno para meter ese producto, yo lo cambiaría, pero claro ese soy yo y mi gusto particular.

Empezamos con un aperitivo de Calabacín con jamón y queso, espárrago triguero con salmón y menta y croqueta de queso y cebolla caramelizada.

Bien en su conjunto apetitoso, el triguero bien cocido, la combinación de salmón ahumado bien sabéis que es difícil, y la croqueta con un sabor bien fino.

Continuamos con un mil hojas de bacalao, pulpo y pil-pil de hongos, sabroso y apetecible, aunque nos dejó un poco descolocados, estaba templado y no sabíamos si era el punto que tenía que tener, lo que sí el pil-pil muy bien conseguido y el bacalao con un perfecto punto de sal, al igual que el pulpo muy bien cocido, fue una combinación que nos gustó.

Para todos estos platos bebimos un Raventós L´Hereu 2012, con nariz de brioche, una burbuja fina y acidez refrescante que hizo que la armonía fuera realmente buena.

A continuación nos sirvieron hojaldre con crujiente de ajetes y salsa naútica. Nos gustó, desapareció enseguida, el crujiente de ajetes realmente bueno, un buen conjunto de sabores bien ensamblados.

De pescado un buen rape albardado con vinagreta de frutos de mar, mira que me gusta el rape, y este estaba muy bien guisado, nos gustó, apetitoso, con aire y espacio bien puesto en la presentación.

El otro vino que acompañó a estos últimos platos fue Yenda Spicata 2013 creo que el mejor para explicar este vino es Ankabri así que aquí os dejo su entrada en nuestro blog.

Como carne nos pusieron Carré de Lechazo relleno de ternera y foie, este plato hemos de decir que no nos hizo mucho tilín, no estaba mal, pero corto de sabor y la conjunción nos costó, pero bueno puede ser simplemente una apreciación nuestra.

De postre: mousse de chocolate con frutos rojos, sussi de frutas y caramelizado de hojaldre con helado

y otro postre más que fue: filipino con chocolate blanco, sopa de melón y panacota de plátano.

El mousse sabroso, el sussi rico, el caramelizado la bomba, el filipino a recordar los que comíamos en la merienda, la sopa de melón apetecible y la panacota algo insípida, no sé por qué pero siempre me pasa lo mismo con la panacota.

Para acompañar la carne y los postres nos sacaron un Mauro del 2011, realmente sabroso, rico, creo que pocos quedarán que no han probado el Mauro pero bueno una vez más me voy a mi experto de vinos de cabecera, el Ankabri y aquí tenéis lo que el piensa de este Mauro 2011.

Por cierto el café estaba muy bueno, mira que en pocos sitios nos gusta pero hemos de decir que en este caso nos tomamos un par de ellos.

El precio ni idea, me invitaron, no me dejaron ver la factura, pero si queréis saber el precio del menú llamad al hotel y a buen seguro que os lo dicen.

En fin, esta fue nuestra experiencia en el Hotel Escuela Las Carolinas pero no quiero cerrar esta entrada sin contar lo que fue lo más importante, y es que estábamos en una escuela, servidos y atendidos por alumnos, pero detrás de ellos está en cocina Juanma España y en la sala uno de los mejores y que pasa mucho desapercibido que es Alfonso Fraile. Alumnos son pero pueden enseñar alegría y sonrisa franca a muchos profesionales de la región. Volveremos y hemos de decir que lo haremos porque pasamos un rato agradable, nos divertimos y los chavales hicieron nuestra estancia agradable y entretenida. ¿No es lo que buscamos cuando salimos a comer?

Vino Blanco Yenda Spicata 2013: Va a ser la bomba

Bodegas Sel D´Aiz en Castillo Pedroso, ya es una más de las que para nosotros dan un paso más allá. Nos gustan sus vinos, creemos que Asier y Miriam tienen las cosas claras para hacer cosas serias. Ya Ankabri os habló del Yenda Spicata 2012 (aquí) y yo el otro día tuve la suerte de probar las nuevas añadas 2013 de sus tres vinos y hoy os traigo la impresión de este Spicata 2013, y no me voy a entrener mucho. Sólo reafirmarme en todo lo escrito por Ankabri, pero sí dar un punto más allá y es que este 2013 tiene una acidez lo suficientemente elevada para hacer que tenga un recorrido bastante largo en botella.
Me encanta el punto ese de hierbabuena en nariz, más graso que la del 12, con un cuerpo y un toque meloso más que agradable.
Amarillo brillante, muy vivo, es fresco en boca, entra muy bien, de echo una vez más luchamos porque las botellas sean de litro más que ese 0.75. En fin, puede ser que a nosotros nos gusta más beber que catar, y por eso nos quedamos con ganas de más.

Gracias Asier y Miriam por darnos un año más este Yenda Spicata 2013. Nos encanta y espero que a los que nos leáis también os guste.

Os traemos la añada 2014 aquí.

Vino Blanco Yenda Spicata 2012: Serio, bueno, sorprendente

El otro día dando una vuelta por el centro de Santander, pasaba por la Ruta del vino del Arrabal. Y mandé a mi acompañante a que preguntara si ya tenían los nuevos vinos de Asier, de Bodegas Sel D´Aiz en Corvera de Toranzo, Cantabria. Bodega que hace con este 2012 su segunda cosecha. Atreviéndose a tener ya tres productos en el mercado: Yenda (godello-albariño), Yenda (riesling) y este Yenda Spicata. De los otros dos en breve os comentaremos algo pues los hemos probado los tres, cómo vamos a llevarnos una sola botella, estamos tontos o que?

¿Por qué Spicata?, pues es más sencillo de lo que parece, Mentha Spicata, es la hierbabuena o menta que todos conocemos, usada en cocina y base del hoy tan famoso mojito. Y es que es el olor que más se nota en el vino. Algo realmente increíble y agradable a la vez. Con un amarillo ligeramente dorado, elaborado con una albariño de viñedos al sur, y una poda buscando la justa insolación de la uva, trabajando el terreno, que es lo que se debe de hacer.

Nariz compleja, en boca es graso, se nota el periodo de la evolución de unos 5 meses sobre sus lías, un vino serio con una acidez que hará que la botella le venga muy bien. Es un vino más serio de lo que parece, no me cansé de oler y oler, de probar y probar. Pero paré, lo guardé en la cava y lo caté 24 horas después, sólo con corcho sin quitar aire, seguía más que vivo, mantenía toda la estructura y una gran evolución. Y volví a guardarlo y 24 horas más estaba aún revoltoso.
Ah y para tocar un poco más la narices tomé el vino acompañándolo con un entrecôt, papas fritas y unos pocos pimiento tipo Padrón. Ale blanco con pescado no? Y una mierda.

Yenda Spicata, albariño de los que nos gustan, serio, sorprendente, un vino a ver cómo evoluciona en cuanto esas cepas cojan edad, puede ser uno de los grandes si los de la V.T. Costa de Cantabria, no les tocan mucho las narices y le dejan hacer.

Quedamos a la espera de vuestros comentarios y de saber vuestra opinión si lo probáis