The Ninja Bartender V: La indiferencia o pasar de todo

Parece que a veces uno habla y nadie le escucha, que está luchando por algo, y que a nadie le importa, solo te queda la sensación propia de estar haciendo lo debido. Luchar porque el cliente se sienta a gusto, darle todo lo que pide, y si me permite, aconsejarle lo que yo creo que le va a gustar más.
Usted acude al restaurante, y nosotros le recibimos, le acomodamos en su mesa, y unos mejor que otros, hacen que usted se sienta más a gusto.
Y por qué entonces ustedes perdonan cuando eso que se da por descontado que yo se hacer, no se cumple. Cuando le sirven mal, le contestan mal, ustedes saben cuando un camarero no tiene ni idea de cómo servir. No lo hagan, reclamen, quéjense. Nosotros oímos de todo, ustedes aprovechan a hablar de otros restaurantes, y cómo duele oírles decir, que el servicio fue muy malo, pero que iban a volver porque el sitio estaba de moda, es más a veces hasta dicen que la comida no era ni tan buena, que era muy caro, pero volverán. Eso es un gran desaliento para nosotros. Cuando te preocupas por hacer algo diferente, poner detalles, darles conversación, escucharles. Al final a veces dices que para qué, si es igual lo que hagas que ni te miran.
Duele no sentirse valorado, pero más duele el castigo de la indiferencia. Por todos, pero sobre todo por los medios informativos, hasta los políticos, hacen el vacío a una profesión, que por otra parte decimos que tenemos de las mejores salas de España.
Por favor es igual donde estén, el servicio debe ser profesional, porque por ello están pagando, quizá no consigan que sea simpático, pues el carácter de cada uno varía mucho, quizá no sonría lo suficiente, o no sepa hacer una gracia, para que el que sonría sea usted, pero sí debe ser un profesional, saber donde está, tiene que estar a la altura de las circunstancias siempre. Claro que se puede tener un mal día, equivocarse, por suerte somos humanos, y de los errores del día a día aprendemos, pero cuando son errores de no saber y durante una comida cometen un error tras otro y no saben salir de la situación, eso no se debe perdonar. Y repito estén donde estén aunque sea el restaurante más de moda, o con más nombre.
Piensen siempre quién les recibe, quién les atiende, ese que sabe lo que usted bebió o comió la última vez que estuvo en su casa, que se sabe su nombre, sus gustos, y luego piensen si merece la pena olvidarle a el, o si su labor es igual que la hubiera realizado así o de otra forma, piense porque vuelve a ese restaurante, y si no le gusta algo de lo que hago díganlo por favor.
Pero lo peor de verdad como dije antes, es la indiferencia, como se puede hacer una guía y eliminar de un plumazo a toda la sala, por favor yo digo que el jefe de cocina es el alma del restaurante, pero creo que un poco de todo ello también es labor mía. Como se puede dar estrellas, soles, puntos, cuando la sala no sabe ni que lleva un plato, ni por donde servir, hasta está despeinado, te trae el vino abierto y tu no sabes siquiera donde le habrá abierto, haciendo cosas que no se pueden contar de vista al cliente, y luego el responsable de dar la puntuación lo pasa por alto, le da igual, hace la crítica siempre, bien por la publicidad de ese local, o porque son amigos, o a saber el por qué pero no creo que esté bien hecho.
Cuéntenme para qué nos esforzamos, o bueno, les diré porque nos levantamos con ánimos para seguir a pesar de todas esas indiferencias. Lo hacemos porque muchas veces ustedes sonríen, vuelven, nos dan la mano, están contentos, pero sobre todo porque hay veces que nos dan las gracias, que nos dicen que lo hemos hecho bien, por esas veces, de verdad, merece la pena seguir luchando hasta conseguir, que la indiferencia se termine.

Fdo: El Ninja Bartender

11 opiniones en “The Ninja Bartender V: La indiferencia o pasar de todo”

  1. Un placer retomar lectura de los escritos del "Ninja Bartender", los echaba de menos.
    Estoy completamente de acuerdo con lo que nos narra. Lleva más razón que todo el santoral en fila india.
    Ha llegado incluso a emocionarme un poco cuando dice una obviedad que es ignorada muchas veces por el cretinismo habitual: la educación en el trato es básica, y la gratitud demostrada ante un servicio bueno es tan básica como la educación.
    Vivimos malos tiempos para la profesionalidad, y me temo que aún no hemos visto nada. Por esa razón intento siempre valorar las cosas y considerar cada amabilidad como un favor personal.
    En caso de desagrado por el trato tengo una norma: si la "ofensa" no es tan grava como para arreglarla con el Kaláshnikov, no vuelvo jamás. Sea donde sea.
    Saludos.

    1. Bruno un placer leer tus comentarios. Sabes ??? hoy en día tengo demostrado que el servicio ya casi no importa, hoy comer mucho y barato, y casi ni bien. Pero por suerte a veces quedan resquicios de buenos clientes y buenos camareros. Pero esta crisis va a hacer mucho daño. Hoy vienes pagas poco y te da igual como, quien y por donde te sirven, incluso ya siquiera ni te sirvan el vino, entras en el salón y el vino ya está en la mesa. Que más da! Lo que importa es comer, llenar el gaznate. Una lástima.

    2. P.D.: Ah!, y que viva siempre ese "RESQUICIO" DE BUENOS CLIENTES Y EXCELENTES CAMAREROS que me consta que quedan. El problema es la pregunta "Hasta cuándo?".
      Saludos.

  2. Muy interesante lo que se recoge aquí, importante. Conste que tengo que entonar un poco de mea culpa por no reseñar todo lo que merecería el servicio de sala de los sitios a los que voy. Y eso que tengo varios amigos "a ese lado del local" 🙁

    1. Jorge tus entradas son muy buenas, y si el servicio no está a la altura lo dices. Tu entrada de Los Roca pones a la sala muy bien.
      Me refiero a todos los periodicuchos locales, guías regionales o Michelines, Pais, gourmet y demás. Esas son para mandarlas a paseo de verdad.
      Un saludo y lo dicho es un lujazo leerte y tenerte por aquí.
      A ver cuando coincidimos en el Lúpulo Feroz

    2. Muchas gracias por tus elogios, pero no es para tanto 🙂 Y aunque considere y valore la sala, la verdad, después de leer esto vuestro creo que soy injusto con el personal que trabaja allí, entre el que se encuentran personas a las que tengo mucho cariño, aunque a lo que deba referirme cuando escribo es a la valoración profesional.
      Lo del Lúpulo, cuando sea posible, será una buena juerga, seguro. Calidad y diversión allí van de la mano.

    3. Bueno Jorge puede ser más que interesante tus siguientes entradas, mirando a la sala desde otro punto de vista jeejje. Estaré atendo.

      Para el Lúpulo no te preocupes que cuando vayamos a Oviedo fijo te avisamos.

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