Bodega Lagar de Costa estos si saben trabajar con Albariño y más

Cuando tienes bastante qué contar, y este cursor no deja de parpadear, de meter presión, le miras, pasas de él y empiezas a pensar en el lugar del que vas a hablar. De las veces que hemos intentado ir, y por culpa nuestra nunca hemos podido, pues Sonia Costa siempre ha estado dispuesta a atendernos. Todo empezó en este post de fecha 3 de Agosto del 2011 (aquí) Desde entonces con ganas de ir, ver donde se elabora uno de los mejores albariños que hemos probado. Pero más que ver la bodega, que merece la pena y mucho, intentar ver sus viñedos, pues para nosotros (y para la bodega) es el principio de todo.
Pero empezamos por la llegada, fue de noche, pues nos quedamos a dormir y a disfrutar de la tranquilidad que se respira en esta casa, Si dije que Sonia fue superamable, qué no decir del resto de la gente con la que tratamos, todos de la familia, sonrisas, trato amable, desvivirse porque uno se sienta a gusto; hemos estado en muchos hoteles, y en pocos nos han dado este trato. Habitaciones cómodas, amplias, con mucho aire y espacio, decoradas con gran gusto.

Con unas vistas para no olvidar.

La verdad que un lujo. Y el desayuno estuvo genial, pequeño buffet, con zumo hecho al momento, 100% natural, que ni en Paradores te lo dan (y hablamos por propia experiencia, por ejemplo, el de Cambados mucho peor que en Lagar de Costa).

Y llegó el gran momento, acompañar a Sonia por la bodega, empezando por la sala de cata, pasando por la sala de barricas, hasta llegar a los depósitos de acero. Segura, sabiendo transmitir su amor por la elaboración del vino. Y fuimos para el viñedo, llovía un poco, pero no importa, está cerca de la bodega uno de los mejores viñedos que hemos visto, al lado de la ría, o mejor decir que casi encima. Toda una pasada, una maravilla ver crecer la uva en esas cepas, con la isla de La Toja, al fondo. Donde se junta el lujo de las vistas, con la magia que transmiten las Terras Galegas, y el milagro de la cepa que da ese fruto, que elaborado como hacen en Lagar de Costa, es todo un placer.

Y después de este momentazo encima nos dan a probar todos los vinos. Teniendo la suerte de probar el nuevo Maio05 del 2010, que en aquellos días todavía no estaba a la venta, la visita la realizamos el 9 de Abril de este 2012.
el Lagar de Costa Barrica 2009

También la añada 2010

y, el Lagar de Costa 2010

El Maio05 en su línea, genial, sabroso, meloso, fruta, muy rico, sin lugar a dudas un vinazo. Los barrica nos sorprendieron, la buena evolución del 2009, y lo bueno que estaba el 2010, a pesar de que este último le queda mucho en botella despunta a algo realmente rico. De este último haremos un post aparte, pues nos hemos traído una botella para casa (detallazo de la bodega) y en cuanto pase un tiempo le atacaremos como debe ser, con una de esas ideas de Minniky.
El Lagar de Costa riquísimo, muy bueno, este es el albariño que deberían poner por copas en Santander, no esos que me hacen chasquear los dientes de sólo pensar en ellos, ese albariño que casi tenemos olvidado, muy difícil de encontrar, salvo marcas limitadas, pero su precio que ronda los 6€ al restaurante le hacen subir aún más de nivel.
Y bueno, lo mejor fue el final, esa referencia que hacemos en el título, cuando decimos que saben trabajar con Albariño y más, ese más es un Tinto que aún no ha visto la luz, pero que esperamos sí lo haga. Tinto 100% Espadeiro, catado de la barrica, un tinto sabroso, con una acidez que le dará mucha botella, rico, sabroso, en el camino de los grandes tintos gallegos, nos gustó más que el Goliardo Caiño del que hablamos aquí.

No hemos podido dejar de hablar de él, y lo que les costó conseguir la uva, gran trabajo que lleva este tinto, pero ya da sus frutos, a ver si con suerte conseguimos una botella de él y sabemos como se llama.

Podíamos decir mas pero creo que con darles las gracias a la familia Costa, en especial a Sonia, por su tiempo, por hacernos pasar un día realmente inolvidable, por hacer que Lagar de Costa sea ya algo más que especial para nosotros.

Indigena, el nuevo vino de Garnacha blanca de Parés Baltà (Nota de Prensa)

Un vino nuevo otra vez, os dejamos la Nota de Prensa y si algún año conseguimos probarlo pues lo comentaremos 🙂

Indigena, el nuevo vino de Garnacha blanca de Parés Baltà
Pacs del Penedès, mayo de 2012.- Ha nacido un nuevo vino en Parés Baltà: Indigena blanco, el hermano del Indigena tinto, un vino ecológico 100% Garnacha blanca procedente de una viña de Pontons, situada en la plana de Molinera con suelo de margas y yeso, a una altitud de 700 metros. El trabajo en bodega consigue extraer todo su potencial y expresar su frescor y altitud. Las flores y fruta blanca se complementan en el vino con notas cítricas y cremosas por el contacto que, durante meses, ha mantenido con las lías. Gracias a todo ello Indigena ofrece un delicado equilibrio entre frescor y untuosidad.
Se trata de un vino joven que para mantener su frescor es preferible disfrutarlo durante sus primeros 2 años de vida. Un vino con un color blanco pálido con matices verdosos. Nítido y transparente. Nariz muy varietal, intenso, con fruta blanca madura casi confitada, con notas cremosas procedentes del trabajo con las lías finas realizado en tina. La boca, con volumen, equilibrio y un final largo. 
La cosecha de 2011,  a pesar de sus pesimistas predicciones, obtuvo unos resultados excelentes gracias a la estabilidad meteorológica. El resultado ha estado una vendimia más corta de lo normal, constante, con buena maduración, acidez, buen contenido en materia colorante en pieles y con vinos aromáticos, frescos y con buena evolución para envejecer.
Parés Baltà, territorio y viñedos ecológicos desde 1790
El origen de Parés Baltà se remonta al siglo XVIII, cuando en 1790 se plantaron los primeros viñedos que actualmente rodean la bodega. Hoy, doscientos años más tarde, la bodega Parés Baltà ofrece una gran variedad de vinos reconocidos nacional e internacionalmente que, además de una gran calidad, poseen un carácter propio que transmite la esencia de sus orígenes. En los años setenta Joan Cusiné Hill, hijo de viticultores, tomó el mando de la bodega y empezó a trabajar en la elaboración de vinos de alta calidad. Más tarde, en los ochenta, el legado pasó a su hijo Joan Cusiné Cusiné, responsable de su primer vino blanco, Blanc de Pacs, así como de su primer tinto. Se iniciaba así una etapa de creación e investigación que se mantiene hasta la actualidad de la mano de Joan y Josep Cusiné Carol, la generación más joven de la familia, que en el año 2000 tomó las riendas de la empresa aportando ideas nuevas y frescas a la bodega pero sin perder el respeto a la experiencia y el patrimonio de sus antecesores. Asimismo, sus esposas, Mª Elena Jiménez y Marta Casas, enólogas de la bodega, han contribuido a desarrollar los nuevos vinos y a incrementar la calidad de los mismos.
PVP aprox. 12 €
Para más información:
María Fernández
Barcelona +34 93 412 78 78 ext. 7
Madrid + 34 91 142 93 64 ext. 7
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