Bodegas Mazón de Santander desde 1902: el tiempo no les ha enseñado

He ido a comer a Bodegas Mazón de Santander porque…

Me encanta mi estilo de vida, me permite libertad, eso de que te escriben y dicen…

Oye que vamos a mirar que vinos compramos en premier ¿nos vemos a la 1 en Santander?

Vale, es cuestión de coger el tren ir a Peña Herbosa y estar dispuesto a disfrutar. Lo demás está controlado.

Al final cervezas, blancos, tintos y algo más que algún Larpeiro comentará en el blog, quedamos dos con hambre y sed.

Miramos y decimos, oye, vamos a bodegas Mazón de Santander que nunca he ido y es un clásico en Santander.

Pues ala pa ya  que vamos.

Lunes 15:00 h. el local está vacío, desanjelao, puede ser el día o la hora, nos enseñan nuestra mesa y vamos a disfrutar.

Una carta plastificada, debo pensar que estoy en una bodegaaaaaaa.

Preguntamos, algún vino fuera de carta. Dicen No.

Vale pues perdemos más tiempo en qué beber que en qué pedir para comer.

Mira que he estado en locales por toda España pero no he visto una selección de vinos peor que en Bodegas Mazón de Santander. ¿Pero para que se llaman bodega? Es como llamarte cervecería y solo vender San Miguel…

En fin pedimos La Invierna de Rioja, Reserva 2016. Sin misterio, en nariz tiene un maderón que no se va por mucho que lo movamos, y en boca pues es puro jugo de liquído conservante de lata de espárragos, con una acidez más que arreglada, y un montón de chips que nos dan ganas de pedir cola para acompañarlo.

Pero como estamos en modo zen, pasar de todo y disfrutar pues pedimos para comer:

Nos traen unos vasitos, preguntamos lo que es: Gazpacho de calabacín, lo probamos y no sabe ni a gazpacho ni a calabacín, a veces es mejor no poner nada…

gazpacho de calabacin

Albóndigas de carne con patatas fritas: 6 Albóndigas que estaban ricas, aunque el sabor a pimiento predominaba en exceso. Las patatas fritas creo que fue las que les sobró del fin de semana, no es que fueran pre-fritas, es que parecían fritas, guardadas y calentadas en la freiedora.

Picamos también Callos Caseros. Cuando llegó el plato le pregunté a mi compañero si había pedido media ración porque me pareció poca cosa, sin guarnición ni na.

Pedimos unas patatas fritas para acompañarlos, sí, somos unos talibanes, pero dispuestos a tragar nos da igual, luego nos tomamos aloe a trisca para los reflujos de estómago y ya. Nos traen rápido las papas, mucho mejores que los otras, pero nada del otro mundo. Y nos cobran 2,00€ por ellas. Ole que huevos tienen.

Por cierto, los callos estaban ricos, aunque con mucha grasa y sin chorizo, será receta de Santander o un estilo Mazón…

De postre pedimos Tabluca de quesos de Cantabria, solo porque teníamos mucho que hablar y sed, y con el queso te puedes beber cualquier vino, y nos aventuramos a pedir el vino de la casa. Esta bien eso de ponerte el plato en medio la mesa y no decirte nada de lo que te han puesto, igual el vasito es un jarabe anti covid, o lo blanco es mozarella… El trabajo en sala…. esto es poner de comer y llevar bandejas, ¿¿¿eso es un camarero???

Y fue un viaje en el tiempo el vino de la casa, cuando en el Molino de Puente Arce en 1974, te ponían su vino, pero este de Mazón estaba… con queso pasable. Por favor, que vino más malo. Luego se quejan de que la gente no beba vino, gracias a Bodega Mazón lo raro es que alguien se anime a pedir vino allí.

Hasta el pan estaba regular y eso que nos costó 2.40.

Os voy a dejar el tiquet de la comida y eso que no suelo hacerlo, pero ahora entiendo como un lunes a esa hora, que casi todos los locales de la zona cierran y deberían estar más animados, estaban vacíos.

Comida de una calidad media, vinos de muy mala calidad y sin variedad, solo el servicio fue en momentos ligeramente amable, pues hasta ellos en momentos parecían ser de Bodegas Mazon de Santander de 1902.

Una pena la verdad…

Pero esto es nuestra opinión, esperamos la vuestra y si estamos equivocados nos lo decís, También es cierto que nadie nos paga por hablar bien o mal, solo contamos nuestra experiencia, que después de casi 40 años, comiendo, bebiendo por toda España, algo sabemos…

 

 

Restaurante Machinero, deberías conocerlo

No sé como empezar a escribir esta experiencia en el Restaurante Machinero. Casi nunca os cuento mis momentos gastronómicos de por ahí. Pero es que esta ha sido de un nivel sublime. Aunque esperado, fue sorprendente. Por la cocina, por el momento, por los recuerdos. Porque a pesar de los años parece que fue ayer…

Me dicen donde quieres ir a celebrar tu cumple, y contestó, ya que pagas tu, te toca elegir.

Y me dijo al Restaurante Machinero, y la verdad que después de más de 20 años con ganas de ir a ver a Fernando creo que ya era hora de hacerlo así que fuimos con muchas ganas.

Subimos al comedor y fue una grata sorpresa, mesas de buen tamaño, con espacio entre ellas, manteles y servilletas blancos. Mira que me gusta ese color para vestir las mesas. Pues eso un restaurante.

La carta digitalizada con código QR, para los tecnosexuales como yo pues me gusta mucho. Así seguro que siempre estará limpia, y fácil de poner al día.

Nos cantan lo que hay fuera de carta y decidimos pedir todo para picar. A decir de verdad no pedimos, nos dejamos aconsejar. Me gusta eso de danos de comer…

Somos dos para zampar, porque es lo que hicimos, parece que íbamos con hambre así que este es el maravilloso viaje que nos pegamos en el Machinero

Nos traen de aperitivo Salmón Marinado. Empezamos muy bien, más que salivar se nos llena la boca de emociones. Con un salmón en su punto. Todo un acierto.

Pedimos un Albamar de nuestro querido amigo Xurxo. Encima con la suerte de ser del 2017, mira que le sientan bien los años a este vino, ya nos hacíamos a la idea de que no nos iba a dar con una botella. Acidez puntera, melocotón envolvente, grasa que llena el paladar, para entrar por el gaznate y sentar de maravilla al estómago. Un vino que no defrauda.

Gazpacho de melón y gambas, presentado en copa de cóctel, armonía de los sabores, vinagre en su punto, hasta el pepino en una medida más que justa, nunca pido gazpacho soy más de salmorejo, pero Fernando me ha enganchado.

Ceviche de gambas y wakame, hacía tiempo no me tomaba un ceviche tan bueno. Decir espectacular es poco, la lima con el toque de jengibre me dejó más que pillado, aparte de ser una ración generosa. Soy fan del ceviche sin lugar a dudas y elaborado así aun mas.

Apareció un mil hojas de berenjea, foie y jamón. Pero que rico. Cocina de base, con experiencia, sabiendo hacer las cosas, un plato muy sabroso, el agua de tomate exquisita, y la mermelada combinaba genial.

Langostinos en Salsa al horno fue una sorpresa, un plato que me recuerda mis tiempos de La Sardina y El Molino y Las Quebrantas de mi padre en la Calle Alta, y cómo no, ese gran cocinero y por desgracia desaparecido Luis “Badanas” (qué momentos a su lado…) Se resume en que estaban más que de vicio, que me acabé todo el pan y terminé comiéndome la salsa a cucharadas. Bestial

Pedimos también Ventresca de Bonito a la Sal. Anda que no he trinchado yo pescados a la sal. Creo que es la mejor forma de comer el pescado y el marisco.

Cuando tienes el punto cogido al horno como en este caso Fernando ha demostrado sobradamente, el pescado está que se sale, y encima una ventresca de muy buena calidad.

Pedimos también un tinto, bien sabéis que eso de blanco para pescado y tinto para la carne no va con nosotros así que Habla del Silencio 2018 fue el elegido. Un vino al que se le pide lo justo que entre bien, y en este caso cumple las expectativas. Si hubiera que ponerle un pero al Restaurante Machinero es la carta de vinos, entiendo su política a la hora de escoger los vinos, pero bueno, para mi se me hizo ligeramente complicado elegir entre los que tenía. Sé que puedo ser algo especial en ese tema, pero qué le vamos a hacer, soy así.

¿Pensáis que no hubo postre? claro que si, teníamos hueco para más, somos auténticos larpeiros, así que hagamos honor a ello y una vez más el Restaurante Machinero nos sorprendió.

Tarta de Chocolate y Nata sobre Tierra con Helado de Nutela, para llorar de rico, la tarta de chocolate como la de siempre si señor Fernando un nuevo aplauso para ti.

Hojaldre caramelizado y helado de Dulce de Leche, Mi madriña, por favor, otro nivel, con una crema de frutos rojos espectacular, el hojaldre inmejorable.

Tomamos cafeses y orujeses, y charlamos con Fernando, recordando momentos, historias, amigo eres un grande, gracias por recordarme lo que me gusta comer y beber, gracias por sentir comer de verdad y no quinta gama, gracias por mantener la palabra Restaurante donde se merece. Si señor.

Os dejo aquí el enlace para que veáis la carta, es lo bueno de la era digital.

Restaurante Machinero en la calle Ruiz de Alda 16, 942- 314-921. Si estáis en Santander no dejéis de ir a visitarlo, su cocina es genial. El servicio es amable, familiar, me gustó.

Una vez más gracias Fernando y volveremos, me has dejado un buen sabor de boca, y aun mejor, un sabor del alma como hacía tiempo no sentía.

Bodega La Montaña en Santander, nunca me falla

Muy buenas, por aquí me dejo caer dado que hace bien poquito he tenido la suerte de volver a Bodega La Montaña en Santander, y digo suerte puesto que para nosotros es uno de los locales de referencia, donde el menú del día está realmente bueno y luego tiene su carta con cosas más que interesantes. Y como digo en el título, nunca falla, nos sentimos a gusto en esta bodega, con una cocina casera, y un servicio cercano.

Lo no planeado suele salir genial y es lo que sucedió la otra noche cuando nos juntamos a cenar amigos, gente que no nos veíamos hace tiempo. ¿Sabéis esa sensación de que han pasado 6 años sin ver a una persona y parece que fue ayer cuando hablasteis por última vez? Eso nos paso y además juntando anécdotas con platos y bebercio. Y esto es lo que nos tragamos y bebimos:

Todo para picar, empezando por Anchoas de Santoña en su lata con tostas y mermelada de tomate. Una anchoas tersas, con buen punto de sal, sabrosas y una mermelada que la verdad le venía muy bien, un plato para todo aquel que viene de fuera y quiere saborear uno de nuestros productos estrellas oi simplemente como los Larpeiros que nos encantan las anchoas y comerlas de vez en cuando pues sienta genial.

Para empezar a beber nos pedimos un Finca Viñoa 2018 y ya os contó Ankabri su impresión aquí.

Seguimos con Tataki de atún rojo y pak choi. El pak choi es una col asiática que parece una acelga y da a los platos un sabor especial que a nosotros nos gusta mucho. Un Atún hecho en su punto como nos encanta, con soja por si te apetece acompañarlo o tomarlo solo, a tu gusto, pero debes probarlo sí o sí.

No podía faltar el Stake Tartare, la verdad que lo hacen muy bien, os dejo aquí la receta que tienen en su web.

Aún hay más porque se acabó el Finca Viñoa y pedimos una botella del genial Yenda Riesling 2018, nos gusta, tiene muy buena acidez, envolvente en boca, con estructura, es genial lo que la tierra de Castillo Pedroso de Bodegas Sel D´aiz puede dar para que esta Riesling está así, y con mucho tiempo por delante que es lo mejor. Ya una vez os hablamos de la añada 2014 aquí.

Pedimos Alcachofas con Foie, piñones y crujiente de Jamón Ibérico. Pocas veces hemos comido unas alcachofas tan suaves, sin ninguna hebra, tiernas, ya sabemos que el jamón, los piñones y el foie se quieren mucho así que la armonía estaba servida, tuvimos que pedir más pan para hacer barquitos en la salsa.

Antes de los postres pedimos Queso Divirín al horno con mermelada de naranja al orujo. Nos gusta mucho este queso. Tiene unos 30 días de maduración, con ese hongo que se produce de forma natural en la quesería y que le da un sabor característico. Va acompañado de unas tostas, frutos secos y una mermelada exquisita para hacer tostas y más tostas, creo que pediremos este queso muchas veces.

Hubo postres caseros pero se nos pasó hacer foto, bien buenos, también hubo orujos de nuestra amiga Isabel de Orulisa, para despedir una velada inolvidable, Sé que un día la repetiremos.

Gracias Pepe y Maika por la invitación. Vuestra compañía hizo que la experiencia fuera realmente excelsa. Nos volveremos a ver antes de lo que pensamos.

Si estáis por Santander pues no dejéis de visitar esta bodega que os va a gustar seguro.

Restaurante Magnolia Santander, muy interesante

Pues por aquí vuelvo, parece que paso a paso los Larpeiros se van animando a escribir. Vamos a hacer que este blog esté en el lugar que realmente se merece.

Tuvimos la suerte de que nos invitasen a cenar en este local que no conocíamos y la verdad que fue una visita muy interesante.

Está dividido en dos plantas, son los bajos de un edificio en la calle Tetuán, en la parte de abajo un bar donde pudimos probar el Primero de Fariña 2019 que ya nos contó Ankabri sus impresiones sobre el, la verdad que este vino no suele fallar nunca. Después subimos las escaleras y nos preparamos para disfrutar.

Me gustó mucho la decoración. Fuimos 4 y pedimos todo para compartir, nos tomaron comanda y la verdad que lo pasamos genial, con camareros y camareras muy amables. Da gusto sentirse así de bien atendidos. Una carta muy sugerente donde podíamos haber pedido un montón de cosas y al final esto fue lo que tomamos.

Empezamos con croquetas de Gambas al ajillo, la verdad que bastante buenas, cremosas y el ajillo digno de mención.

Después Rabas Crujientes, ricas de sabor pero lo de crujiente como que no eran, eso no quita para que nos las zampáramos en un plis plas.

Nos recomendaron pedir empanadillas de carne, y como somos muy obedientes pues la hicimos caso y fue un acierto. La salsa estilo Argentina estaba super buena, y las empandillas deliciosas.

A continuación El Azteca, que rico estaba esto de verdad, carne de ternera en adobo con sus tortillas,  guacamole, cebolla roja…. bueno bueno, tenéis que ir a probarlo.

Pedimos la Ensalada Cua-Cua lleva jamón de pato, foie, toque de miel, algo de mostaza, muy apetitosa.

Y terminamos con Tataki de ternera estilo Mediterráneo, un poco de pesto, patatas bien ricas, unos cherrys sabrosos y una carne hecha a la perfección, untamos hasta la pizarra fíjate.

tomamos postre claro que si Tarta de queso al horno (bien hecha y rica)

Coulant de chocolate (no hice foto pero este nos dejó indiferentes) y pedimos también Mousse de Nutela (Este fue el que más nos gustó)

Y para beber pues pedimos dos tintos a la vez, pero antes quiero hacer mención de la carta de vinos, como ellos dicen buscan vinos que estén bien y no sean caros, y la verdad si que tienen cosas interesantes. Al tomar los dos vinos juntos es mucho más divertido y se puede jugar a las armonías.

Tinto Entresuelos 2015, un vino de la tierra de Castilla y León, lo conocemos pues pertenece a Bodega Tritón del grupo Juan Gil, es goloso y muy fácil de beber

Tinto Inurrieta Sensaciones, ya sabéis que esta bodega de Navarra nos encanta, estuvimos visitándola en el 2010 (aquí) Este Sensaciones es un roble muy agradable, lleva garnacha, graciano, cabernet y sirah y nos hizo que la comida entrase mucho mejor.

Tomamos un Orujito de nuestra amiga Isabel que nos gustó mucho y nos fuimos a casa a jugar un rato a la Pocha. Gracias a vosotros por la invitación, nos lo pasamos realmente pirata.

Magnolia de Santander merece vuestra visita, os va a gustar.

Restaurante La Era de Berdon en Tramacastilla de Tena

 

Pues venga, que esto va cogiendo ánimo y color, vamos a ver si conseguimos que este blog vuelva a estar donde se merece.

Hemos estado por Aragón, fuimos al balneario de Panticosa, y los amigos nos llevaron a comer a este restaurante en el que hoy os contamos nuestra experiencia La Era de Berdón, de entrada os decimos que nos llevamos una alegría y nos traemos un recuerdo de los bonitos de verdad.

 

En los bajos de una casa se encuentra este restaurante, a la entrada hay un pequeña barra y da paso al comedor, sencillo pero con gusto.

Nos ofrecen el menú y la verdad que no lo dudamos, a por el fuimos. Y esta fue nuestra experiencia:

Ensalada de Ventresca con pimientos, sabrosa y rica, con un escabeche por encima ligero bien logrado, quizá nos hubiera gustado más la salsa aparte y poder aliñar nosotros, pero es un gusto particular.

Crujiente de Lasaña, esto es un plato de muchísimo nivel, en vez de las típicas láminas de pasta, pues la lasaña está hecho con una pasta filo, con una bechamel muy difícil de superar, un plato espectacular donde los haya. Lloramos de placer cada vez que lo recordamos.

Migas, pocas veces he comido unas migas tan buenas como estas, sueltas, sabrosas, para comerte dos platos de una sentada, que rico por favor.

Codornices a la brasa, es un punto perfecto, y ese toque de brasa sublime todo un lujazo.

Chuletillas de cordero a la brasa, es que esta cocina tiene el punto perfecto de la brasa, excelso sin lugar a dudas, unas chuletillas de verdad, ricas a más no poder, es que hasta el palo te comes.

Arroz con leche, pedazo cuenco de arroz, como debe ser, en su punto, mira que muchas veces el arroz se pasa, pero este estaba inmejorable, yo le quitaría los barquillos, pero bueno se apartan y ya está.

Cuajada con frutos secos y miel, sinceramente de locura de lo rico que estaba, nos quedamos sin adjetivos, de verdad, apetitoso, sabroso, muy bueno.

Y para beber un Garnacha Centenarias de Coto de Hayas, de la D.O. Campo de Borja, siempre me ha gustado esta bodega, y creo que esta Garnacha es una de las mejores del mercado en cuanto a relación calidad precio. Hizo una gran armonía de sabores y sensaciones con la comida. Y ademas servido a la temperatura perfecta.

Quiero deciros que si estáis por la zona no dejéis de ir porque os va a gustar seguro, y como apunte especial el servicio de Ana, nos supo llevar el juego toda la comida, amable, risueña, alegre, todo un plácer encontrar a una camarera de verdad. Gracias mil veces Ana, porque hiciste aún más inolvidable estas vacaciones.

Restaurante Cormorán By Sergi Arola

Bueno pues después de un montonazo de tiempo por aquí volvemos y qué mejor ocasión para contaros nuestra experiencia gastronómica, que hablaros de un restaurante que ya teníamos ganas de conocer en Santander, y no es otro que Restaurante el Cormorán, hoy en día con el aliciente de tener como asesor a un grande que fue y que a buen seguro volverá a ser: Sergi Arola.
Fue un evento super emotivo en el que pudimos estar juntos unos cuantos compañeros que con el paso del tiempo podemos ir considerando parte de nuestra familia, y a buen seguro que irán entrando en el mundo Larpeiro. Sobre todo el que nos invitó a la cena que cada vez es más larpeiro y zampón y él se va dando cuenta de ello.

Hace mucho tiempo que no os escribo y hoy lo hago porque me ha encantado ver cómo un local con muchas reformas y dueños a su espalda parece que por fin tiene gente para hacer que esta maravillosa playa de El Sardinero disfrute de otro buen local donde no sólo disfrutar de la comida sino de las maravillosas vistas que esta ciudad ofrece.
Ni siquiera tenía intención de escribir, pero fueron tantas las emociones y recuerdos obtenidos que a medida que la velada iba pasando más ganas me daban de sentarme delante del teclado y hacer que el cursor no parara de moverse.

Un mesa larga con amigos alrededor de platos, copas y comida para reír y disfrutar. y aquí es donde quiero hacer un gran apunte para esta maravillosa profesión que es la de camarero, porque ellos trabajando, esquivando brazos, cuerpos y gente, no dejaron de tener una luz en los ojos y una cálida sonrisa que hicieron que nuestro momento en el Cormorán by Sergi Arola fuera aún más mágico.
Llegamos a la recepción al lado de una bonita cava de cristal con botellas dentro de ella que apetecían ser abiertas, con diferentes vinos por copas y yo decidí pedir un Campos Góticos roble del 2012, me gusta este Ribera, además Pedro es un hombre encantador, que sabe muy bien respetar el campo, la vid y por consiguiente mantiene la línea para que su vino sea muy placentero de beber. Hicimos una noche una Cata en Las Carolinas que estuvo genial, os dejo aquí el enlace.

Y pasamos al comedor, he de reconocer que la mesa estaba bien presentada, a pesar de no tener mantel no se hecha de menos, y me ha gustado el soporte de los cubiertos, original, con su piedra por si tienes que colocarlos en la mesa, y para nosotros algo importante es el plato del pan siempre nos gusta poder contar en el.

Abrimos un par de botellas para empezar y poder hacer un brindis por la unión de todos en esta mágica noche, y elegimos un espumoso Brut Nature Gran Cueva 100% Chardonnay de Bodega Verum, me gustó poder tomarlo en copa de vino y no esa de flauta típica que cada vez me gusta menos. Burbuja algo justa pero una nariz con toques de mantequilla y jalea real muy agradable, facil paso de boca y cumplió perfectamente su cometido, aunque yo no sólo lo usé para brindar dado que con los dos aperitivos que ahora os cuento hizo una gran armonía.

Los aperitivos, Pan Tomaca acompañado de pan de cristal,

y una Crema Tresviso con aceitunas



ambos sabrosos y muy bien logrados.

Tomamos Ensaladilla Rusa con suave de mayonesa y Katsuobushi, este último es una elaboración del Bonito o Atún en seco que te permite prepararlo en lascas, lo que le aporta un toque muy curioso. La ensaladilla estaba rica con unos grisinis dando una perspectiva de altura al plato. Estaba muy sabrosa la verdad.

Bocata de calamares, una receta mítica de Sergi pero un poco trasformada, usando una especie de Brioche negro de leche en vez de su primer pan tostado. Original, un bocado apetecible y delicioso, para comerte unos cuantos sin pensarlo.

Albóndigas guisadas con chumichurri y fondue de queso tresviso. Pues bien ricas la verdad, aunque por supuesto nunca estarán tan buenas como las albóndias de la abuela pero si es divertido pinchar y mojar en el queso, aunque he de reconocer que para mi la salsa de las albóndigas pecaban de vinagre en exceso, pero ese es un gusto particular mío.

Esto es un suma y sigue, nos encanta esta forma de sufrir para engullirnos Buñuelos de Merluza con crema de Vermuth blanco. Magristral conjunción, con una merluza de gran calidad, buñuelo suave y en la boca armonía de sabores, donde sabes que estas con un vertmuth con toques de naranja y ese amargor final que se le pide a esa bebida. Me ha traído grandes recuerdos este plato.

Y nos trajeron Bomba de la Barceloneta, buena versión de la típica bomba que va con puré de patata y butifarra, aquí con una buena carne, y casi nos pegamos por comernos la última de ella. No era cuestión de hambre es que estaba rico y la comida volaba del plato a la boca.

Terminamos con un Arroz Negro y Calamar de Potera que fue para quitarse el sombrero y unos sublimes cordones de ali-oli suave y dificil de lograr para que no resaltase en exceso, tuvimos que pedir unos cuantos panes para dejar limpia la paellera. (Por cierto el pan si que pueden mejorarlo un poco, eché de menos calidad y variedad)

Terminamos dice, anda que… Y el Postre ? Venga Tarta fina de Manzana con natillas. Qué bueno es terminar dulce y ricamente. Y lo bien que se siente uno cuando tiene el estómago agradecido.

Y bebimos alguna que otra botella, o quizá sería mejor decir alguna que otra caja de dos vinos que nos gustan mucho en blanco fue:

Xión de Bodegas Attis en las Rías Baixas. Un albariño noble, directo, fresco. Con un pequeño paso sobre lías que le dan ese cuerpo agradable. Nariz frutal, desenfadado. Hizo una muy buen presencia.

Y de Tinto nos pusieron: Venta Las Vacas. Elaborado por Vizcarra en la Ribera del Duero. 100% tinta del país. Un vino que se deja beber y además que no dejas de beber, esto es mucho más que los peces del villancico, beben y beben… Son 12 meses en barricas de roble muy bien integrada. Un vino en verdad serio y a tener muy en cuenta.

Pues bueno, ya no os molesto mucho más, daros las gracias por aguantarme hasta el final y no quiero terminar sin volver a dar las gracias al personal del Restaurante Cormorán by Sergi Arola porque hicieron nuestra noche aún más inolvidable, sobre todos los camareros, que estuvieron a la altura y donde no faltó buenas maneras y sonrisas sinceras, gracias porque vosotros y vosotras hacéis esta profesión aun más grande.

Y cómo no, a ti que ahora lees esto, gracias por la invitación, por tu trabajo, y porque espero algún día poder devolverte con creces todo lo que estás haciendo por mi. De corazón gracias, gracias, gracias.




Restaurante Las Piscinas de Villacarriedo

Tengo la suerte de conocer hace muchos a Alfonso, mas de 25 años ya, en todo ese tiempo me ha demostrado que es una grandísima persona, pero además es un profesional como la copa de un pino, trabajador incansable como pocos, y encima con una carta de vinos espectacular, la verdad he de decir que jamás he visto su carta de vinos, pero si he ido con él al almacén donde tiene guardado unas cuantas joyas enológicas, porque además, para mi es una de las personas que más sabe de vino en esta región.

Son ya varios años que vamos a celebrar nuestra particular nochebuena a este local y esta vez os vamos a contar lo que allí nos zampamos:

Somos 4 para comer y decidimos pedir todo para picar y empezamos con :

Aperitivo de Tosta de Foie, pues muy sabroso la verdad, rico, bien elaborado.

Revuelto de matanza, sin palabras, con la explicación que fue el cerdo de mayor tamaño de la zona, muy sabroso, para tomarse unos cuantos platos la verdad.

Callos de Wagyu, espectaculares, maravillosos, suaves, cremosos, sabrosos, justo toque picante, pocos callos más ricos que estos he comido y mira que mi padre los hacía ricos pero joder que buenos.

Y para terminar Cabrito Asado, pues qué decir, que está super sabroso, doradito, que hasta te comes los huesos.

Y pedimos varios postres para picar, Tarta de hojaldre (bien hecha), helado (rico y cremoso) Tarta de queso (si que estaba buena) Tiramisú (para mi le faltaba algo ) Tarta de la abuela de galleta María (Mamma mia!!! si que ricaaaa)

Y para beber Alfonso nos puso un Viña Sastre Pago Santa Cruz 2016. Todo un gran vino que hizo una armonía maravillosa, nos llevó hasta otro nivel de satisfacción, frutal, justa acidez, madera mimando el conjunto. Todo un vinazo.

Gracias Alfonso por hacer que otra navidad sea inolvidable. VOLVERÉ UNA Y MIL VECES

Restaurante Los Toneles de Unquera, Interesante

foto del facebook Los Toneles

Llevamos mucho tiempo en que no os contamos aventuras de restaurantes dado que los Larpeiros no salimos tanto como antes, pero he estado hace poco comiendo en este restaurante y la verdad que creo que merece la pena que si andáis por la zona les hagáis una visita. Además tiene un equipo joven en sala que se preocupan de que la estancia sea lo más agradable posible, aparte de una gran calidad en la materia prima y una dirección con las ganas de crecer y evolucionar hasta donde se pueda llegar.

Tienen la carta típica de tablas, embutidos, cachopos y demás. También hamburguesas, que no pedimos, pero vimos salir unas cuantas en las mesas de al lado y di gracias de vivir algo lejos para no caer en la tentación de darme un vuelta a tomar una de vez en cuando.

Tengo que hacer una mención al pan, que a pesar de que que lo ponen en la carta como que es artesano y de máxima calidad se quedan cortos, hacía mucho tiempo que no tomaba un pan tan bueno.

En la barra nos atienden Alex y Kath para tomar una 1906 de grifo y un vermuth de solera bien presentado, pasamos a la mesa que nos indica Laura y somos atendidos a partir de ahi por Saray, todos con una sonrisa franca, agradable, no sé por qué hay gente de sala a la que le cuesta sonréir.

Somos tres y pedimos todo para picar decir que nos recomendaron muy bien, y nos quitaron cosas pues habíamos pedido demasiado, un gran detalle porque no es cuestión de vender por vender. Y encima nos ponen de aperitivo una de las cosas que habíamos pedido así no nos quedábamos con las ganas, muchas gracias.

Pirámide de jamón de bellota puro, un buen jamón acompañado de unos colines sabrosos y un buen aceite de oliva para poder hacer barquitos y disfrutar aún más de ese maravilloso pan. Jamón bien veteado, sabroso, punto de sal y dulce perfecto, muy agradable.

y después Parrillada de Carne, con costilla de cerdo, alitas de pollo, chorizo criollo, chorizo rojo, taco de vaca tudanca, lacón, patatas, borono, pimientos y tomates. En la carta pone para dos pax, pero bien puede ser para cuatro, porque mira que yo zampo más que los peces beben en el río y aún así no pudimos terminarla. Gran detalle al ofrecernos si queríamos lo que sobraba para casa, a lo que contestamos negativamente, pero por las fechas en las que estamos, dado que fuimos el Domingo 23 y ya hay demasiadas comidas y cenas como para llevar más a casa, en otra ocasión seguramente que si que nos lo llevamos, pues buenos somo como para dejar algo en la mesa.

Pedí un helado de chocolate que estaba bastante bueno, sin cristales de hielo y cremoso. Y terminamos con cafes y un chupito de orujo blanco (ese no era de mi agrado, pero es un gusto personal)

Tiene una carta de vinos corta pero con cosas interesantes y elegí un Escolinas Wallaby 2014 de Cangas del Narcea, hacía mucho no tomaba un vino de esa zona (y mira que hay cosas allí que me gustan) y ese no le conocía. Elaborado con albarín tinto, verdejo tinto, carrasquín y mencía. Color vivo, nariz potente, toques especiados, agradable, en boca denota su origen, con una acidez muy agradable. Pasa por el gaznate que te bebes la botella sin enterarte, me pareció bastante honesto y con la comida que tomamos hizo una gran armonía, os lo recomiendo si váis.

No quiero dejar sin nombrar a Omar y Jakeline que a veces vinieron a la mesa a llevarnos algún plato o copa porque también lo hicieron genial.

Foto del facebook Los Toneles

De verdad amigos que fue una experiencia muy agradable y os lo recomiendo sin ninguna duda. Espero vayáis y nos contéis vuestra experiencia.

Los Toneles está en la Carretera General, 10, 39560 Unquera, Cantabria

Cata cena Campos Góticos en Restaurante Las Carolinas

El pasado Viernes 23 de Marzo, tuvimos la suerte de poder asistir a una cena en Las Carolinas acompañada de los vinos de Campos Góticos. Ya había probado estos vinos antes con los sumilleres de Cantabria y tenía muchísimas ganas de volver a probarlos así que no perdimos la ocasión y fuimos dispuestos a pasar una gran noche.

Empezamos con una cata de los vinos de Pedro, si alguien sabe cómo hacer una cata diferente, con sentido y con mucho saber, ese es sin lugar a dudas Pedro. Empezando por su blanco de la D.O. Rueda y terminando por ese 7 Lunas que me tiene loco.

Campos Góticos Verdejo 2016, donde el vino huele a lo que tiene que oler, manzana, plátano, algo de melocotón una sutil piña, pero nada de ese empalago de la tropical. Con levaduras que se dan de verdad en la vid, totalmente natural y huyendo de las modas de que el vino tiene que salir la añada en Enero. Este blanco es muy bueno y a ver si conseguimos que no se tome excesivamente frío, eso para los blancos que nos dan en muchos sitios.

Nos pusieron un Campos Góticos Verdejo 2017, y se notaba que aún le faltaba algo de botella, pero creo que aún va a estar mejor que el 2016.

Pecunia Crianza del 2013 D.O. Ribera del Duero 100% ecológico. 12 meses de barrica dan a este vino una complejidad muy agradable. Da gusto oir a Pedro explicar que el 80% del viñedo de la D.O. está en Burgos, pero que mucha gente identifica esta denominación con la zona de Valladolid (pesa mucho las afamadas bodegas que allí se encuentran). Este vino tiene un paso de boca fácil, nariz envolvente a fruta, directo y llano. Lo que se pide a un Ribera de su categoría.

Tinto Campos Góticos Crianza 2012. D.O. Ribera del Duero. 100% ecológico. Este vino tiene 16 meses de barrica de roble francés (Pedro dice que es el que más le gusta usar). Con mucha personalidad, alegre, con fruta, toques de vainilla, mineral, un vino que va a dar mucho que hablar.

7 Lunas viñedos de la Joya Reserva 2004. D.O. Ribera del Duero. 100% ecológico. Algo mas de 14 años ya miran a este vino y aún le queda mucho recorrido. No me canso de olerle una y otra vez, un placer en la boca, en el postgusto. Un vino para disfrutar durante mucho tiempo. Es increíble de verdad lo bien que ha envejecido. Lo sabroso y vivo que está. Una auténtica pasada. Sin lugar a dudas uno de los grandes la Ribera Del Duero.

Y una vez termina esta maravillosa cata pasamos a la cena, pero antes Chema de Quesería Quesoba nos cuenta como elaboran ellos sus quesos en ese maravilloso valle.

También Pablo que nos trae un queso de nata de San Pedro del Romeral, nos explica sus elaboraciones.

Y empezamos con degustación de 5 Quesos Cántabros a cual mejor sin dudas.

  • Queso de vaca ecológico de Quesería los Tiemblos
  • Queso de cabra DOP Quesucos de Liébana, Quesería Alles.
  • Queso de vaca curado de pasta blanda, Quesería Quesoba
  • Cremosuco a la cerveza de quesería La Pasiega de Peña Pelada
  • Queso DOP Beges-Tresviso, Quesería Casa Campo.

De primer plato Escarola con jamón ibérico y queso Cremosuco a la cerveza de la Pasiega de Peña Pelada, con aroma de trufa. Un plato fresco y agradable.

De pescado Merluza a la plancha con vinagreta de Queso Quesoba de pasta blanda. Una merluza hecha en su punto perfecto, aunque a muchos de la mesa nos dio demasiado olor a bacalao y nos hizo dudar de que realmente fuera merluza. Pero su punto de cocción inmejorable.

Como carne Delicia de ternera rellena de mousse de queso Picón-Bejes-Tresviso de quesería Campo y su propio jugo, con una reducción del vino de Campos Góticos. Qué buena la textura de la carne, todo un acierto utilizar los mismos para cocinar. La pena que el queso picón se llevaba todo el sabor pero las texturas inmejorables.

Tiramisú pasiego con requesón. Espectacular ese requesón que rico por favor.

Y terminamos con café y bombón relleno de queso

acompañado de orujos de Sierra del Oso

que nos trajo Ángel para que probáramos.

Una gran noche con un servicio espectacular a cargo de Alfonso Fraile y sus alumnos, que ampliaron dos veces la mesa sin alterar para nada el evento. Eso es saber y mucho como hacer bien las cosas.

Todo un placer haber podido asistir y sobre todo volver a compartir con antiguos amigos de la gastronomía.

Hotel Escuela Las Carolinas, pequeña decepción

Hacía yo mucho que no nos dábamos una vuelta por Santander y nos apetecía volver a probar el maravilloso servicio y comida de este hotel escuela que siempre nos ha encantado, así que dicho y  hecho para allá nos fuimos.

Tomamos un vino en la barra que la verdad nos gustó bastante Pizarras de Otero Mencía 2016. Un mencía que de verdad merece la pena que probéis. Alegre, divertido, con buena fruta y agradable paso de boca.

No habíamos reservado mesa pero no tuvimos problema dado que estaba casi vacío y nos pareció raro, pero pasamos al comedor y nos dispusimos a disfrutar.

Como apunte nos dio pena ver la cava de vinos casi vacía y con muy pocas referencias de vinos para pedir, siempre habíamos dicho que su selección era realmente buena, pero hoy por hoy la verdad que da lástima ver ese mueble, esperemos sólo sea un cambio de referencias y por eso esa imagen tan pobre.

Empezamos con un aperitivo que nos gustó y sorprendió bastante. Escerificación de mango y jamón, Pastel de queso y una decostrucción de patatas a la riojana. Realmente imaginativo, sabroso, este plato lleva bastante trabajo sin lugar a dudas. Todo un acierto para empezar.

Seguimos con ensaladilla y rape alangostado. Una ensaladilla sin nada de misterio, mayonesa con un color poco agradable y un rape muy blandengue, sin sabor y nada terso. Una pena de plato.

 

El siguiente plato fue ravioli de zamburiñas. Para olvidar la verdad, mejor no decir más.

De pescado lubina sobre crema de puerros con ajo negro y brócoli. Una lastima de dos trozos de lubina mal puestos, seca, nos pareció muy raro que el ajo negro y el brócoli estuviera frío, al juntarlo con la lubina no pegaba nada. Lo único rico la crema de puerros…

Caldereta de Cabrito. Pues lo de cabrito porque lo dicen ellos, no sabía para nada a cabrito, podía haber sido un trozo de carne de cualquier tipo, y sólo sabía a las especias que habían echado. La carne dura, seca, menos mal teníamos pan (por cierto bastante normalito…)

Y de postre una crema de yogur con tropical, chocolate relleno de frutos rojos, y tarta de queso. Estaba rico, bien hecho, quizá le faltase algo de sabor a la tarta de queso, pero dimos buena cuenta de ello.

Para beber un Ribera del Duero Campustauru del 2016. Con un  buen principio, sabroso pero con el paso del tiempo como que se le hecha de menos algo de estructura. Lo volveremos a probar.

Quiero terminar diciendo que el servicio fue muy bueno, a pesar de estar aprendiendo Manuel lo hizo genial. Alfonso una vez más demuestra que es uno de los mejores de su profesión. Pero la cocina esta vez ha dejado mucho que desear. La verdad que nos hemos ido muy desencantados y con muy pocas ganas de volver. Aunque bien es cierto que todo el mundo puede tener un mal momento. Así que lo mejor será volver y ver si ha sido un mal día o es que alguien en la cocina se ha relajado más de lo debido.